
Había demasiado ambiente de gala en el Bernabéu como para que unos robustos luchadores amargasen la fiesta. Por eso, en 15 minutos el Madrid confirmó que iba a ser el primero de su grupo, como era previsible. Más vale tarde que nunca. Ha tenido que ser en la última jornada, pero con autoridad. El himno de la Champions entra en los jugadores madridistas como la música a las cobras, les estimula de tal manera que salen a morder al que se encuentre. Pero, a diferencia que los romanos, ellos muerden con el balón, no con la pierna.
El conjunto laziale dejó una penosa imagen, en parte por la infinita superioridad de los locales y en parte por su falta de criterio, recursos, calidad y moral. Porque en el minuto 15, cuando los blancos hacían el segundo gol, el partido terminó. Las ganas, la garra y el ánimo se redujeron a aguantar la embestida, escuchar los cánticos de sus seguidores, que no cesaron en todo el partido, y disfrutar de la noche madrileña.
Baptista, que sigue siendo un gran jugador, aunque a veces se olvide, y Raúl, acabaron con la mínima incertidumbre en un cuarto de hora. Su rival de ayer venía con la esperanza como bandera, insuficiente para tumbar a un equipo que nunca ha caído en la primera fase de la liguilla, desde el nuevo formato de competición. Sin ningún criterio futbolístico, los jugadores romanos no sabían qué hacer con el balón,por lo que optaban por el pelotazo para que sus dos delanteros, a los que hay que hacerles un monumento, corriesen con honor y fe, pero sin ningún premio.
El Madrid, sin Guti de titular, tuvo buenos momentos. Cuando la relajación no era extrema, los blancos creaban peligro. Al descanso, Schuster, acertadamente, dejó en el campo a los jugadores que más hambre y ganas podían tener. Guti, Robben, Baptista e Higuaín (al final) hicieron que el encuentro no provocase bostezos en el estadio. Al final, los romanos se fueron con un gol inmerecido y un penalti fallado. Un gol, por cierto, que vino por una descolocación escandalosa de Marcelo, el brasileño debe recordar que es lateral, y no un delantero más. El resultado de 3 a 2 hubiese sido de risa, pero Iker no lo permitió. Lo del portero blanco sí es concentración máxima.
Se acabó la liguilla. El Madrid pasa como primero y evita a muchos cocos, junto a un sorprendente Olympiakos. El único lunar que le pongo a los blancos es no haber conseguido la victoria en ninguna de las tres salidas europeas, porque todas eran factibles. Esto es lo que provocó que hasta ayer no supiese su puesto en el grupo. Pero más vale tarde.
En NdF | R. Madrid – Lazio: Ganar al peor rival posible
Foto | Marca


Comentarios
Sin duda el mejor del madrid y con diferencia es CASILLAS!!! La de puntos que tendria perdidos el mardid sin él…
Habla un CULE 200%!
salu2
El portero también forma parte del equipo, a ver si nos acordamos. Siempre sale el típico sabio a decir que es gracias al portero. Acuerdese usted que Casillas está para eso, y cumple como lo que es, el mejor portero.
3 Comentario moderado
5Estuvo bueno el partido, hace un tiempillo que no veía al madrid jugar así. A veces cuando tu equipo se la pasa cometiendo errores, se te olvida como es ganar un partido y que tu equipo "domine" en la cancha.
casillas para una vez q no hace falta q pare el penalti va y lo para…… madre mia
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