Lo avisábamos antes del partido. El Olympiakos no venía aquí a ver cómo entraban los goles y admirar a su rival. Quería sacar algo positivo, ha luchado con todas sus armas, pero éstas son insuficientes. Los griegos han demostrado, en su estilo, que la victoria en Bremen no fue casualidad y que también son un equipo complicado fuera de casa, al menos esta temporada. Sin ir alocadamente al ataque, pero con las líneas adelantadas. Guardando la posición pero mirando hacia arriba. Quizá la mejor actitud para acudir al Bernabéu. Pero se han trastocado los planes
La expulsión tan temprana ha hecho que sus ideas iniciales se desvaneciesen y en su lugar naciese el instinto de supervivencia, el evitar recibir gol a toda costa, sin importar la imagen ni la manera de defenderse. Una pena esa tarjeta roja, nos quedamos con las ganas de ver de qué eran capaces los visitantes. El partido se lo ha llevado el Real Madrid, con un resultado justo pero exagerado, además de previsible.
Los blancos no han hecho un buen partido. De nuevo los mismo fallos que en anteriores encuentros. La falta de sustituto de Diarra, la posición de Sneijder, la dependencia de Guti… pero hoy se han salvado por Robinho. Sí, el de los 40 condones. Sí el de las fiestas, el indisciplinado, ése mismo que ha abrazado a Schuster mitad pidiendo perdón, mitad agradeciendo la confianza. El brasileño ha anotado el empate, ha provocado un penalti, y al ver que nadie lo hacía, ha ganado el partido. Intermitente pero determinante. Así es Robinho.
Sin embargo, los griegos, con uno menos, han dado mucha guerra. Demasiada diría yo. Han estado bien plantados en el campo, teniendo en cuenta la inferioridad numérica, y han ido ganando un tramo del partido. Djordjevic, demasiado escorado en la banda, era el único apoyo en ataque para Lua Lua, que ha hecho un gran partido. El resto, una legión de guerrilleros helenos que no son nada del otro mundo. Los centrales son de nivel muy bajo y el único que pone un poco de rigor en el centro del campo es Ledesma.
Y es que se han vuelto a repetir los regalos que se hicieron a la Lazio. Con uno menos, en casa y frente al Olympiakos no puedes ponerte con 1-2. Al final la calidad individual, que al fin y al cabo es lo que se consigue con el talonario, salva el partido al Madrid, y lo que es más importante, le ahorra un desastre que podría haber significado un mar de dudas en la casa blanca.
En NdF | Real Madrid – Olympiakos: Un visitante engañoso
Foto | AS


Trackbacks