El plan pintaba muy bien: compartir con los jugadores del Real Madrid todo lo que rodea a uno de sus viajes. Transporte de lujo, comida exquisita, hotel inmejorable y exclusividad por un día. Además, sólo a ellos, los jugadores, les tocaría correr. Nosotros, mi compañero Antonio Toca y yo, sólo teníamos que encargarnos de disfrutar. Y Cumplimos nuestro objetivo con creces. Gozamos de un viaje con todas las comodidades y ninguna preocupación.
Valladolid prometía mucho frío y lo cumplió, pero nuestras maltrechas rodillas al final de la jornada nos perdonaron gracias a lo bien que lo pasó el estómago. Salimos del Bernabéu pronto, con el objetivo de llegar al hotel vallisoletano antes que los jugadores. Compartimos viaje con periodistas de varios medios y colores, agradeciendo el cuero y la comodidad de nuestros sillones. Ahora sé cómo se puede convertir un autobús normal en uno de lujo. El año pasado, los jugadores viajaban en los asientos en los que nosotros lo hacíamos en ese momento. Tampoco era nada del otro mundo, pero da una pista acerca de las cualidades del transporte.
El hotel presentaba un aspecto de máxima seguridad para el discreto público presente. Sólo unos padres generosos y comprensivos aguardaban la llegada de los jugadores junto a sus hijos, que mostraban orgullosos sus camisetas, bufandas y fotografías de los protagonistas madridistas. Antes de cenar, algunos se pararon a hacer buena la espera de los más jóvenes. Es en estos gestos donde de verdad se muestra la verdadera cara de una persona. Y alguno de ellos no aportó su mejor versión que digamos. Jamás idolatres a nadie.
La habitación olía a cinco estrellas. Pero si alguien estaba acatarrado, la televisión lo remarcaba. Amplitud, cuidado en los detalles, totalidad de servicios… no nos quejamos. La cena del viernes acabó el sábado. Tres horas dan para muchas cosas como para sólo empeñarlas en comer. Eso sí, el menú estuvo acorde con el lujo del restaurante: Descripción de los platos interminable, perfecta mezcla se sabores y presentación digna de un pintor. Todo acompañado de una charla interesante y muy completa. Desde fútbol hasta fotografía, pasando por periodismo e incluso viejos trucos para ganar en la ruleta del casino.
La mañana del sábado presentaba un dilema importante, que Antonio y yo resolvimos de manera diferente: Dormir o disfrutar del desayuno. Comenté a mi compañero que la comida más importante del día estuvo deliciosa, pero él me replicó que durmió como nunca. Empate, pues. Paseo por la ciudad, fotos y boda en el hall del hotel coparon el resto de la mañana. Así, apareció Ramón Calderón. El presidente estuvo charlando con Miguel Ángel Portugal, Iker Casillas y algún directivo y amigo que por allí estaba. En la foto se le puede observar detrás de nosotros.
La comida estuvo marcada por las anécdotas sobre algunos viajes del club. Sitios donde no son muy bien recibidos, conocidos por todos, pero historias realmente asombrosas, que no se han revelado. Nunca sabes todo acerca de algo hasta que no conoces lo que hay dentro. Como buenos españoles, disfrutamos de la siesta, y al mismo tiempo que los jugadores, marchamos al estadio.
Después de 25 minutos de viaje para recorrer unos pocos kilómetros y otros tantos para conseguir encontrar nuestras localidades, disfrutamos del partido. El frío de Pucela nunca lo olvidaremos. Nuestros riñones no lo permitirían. Pero disfrutamos de una grata experiencia.
Nota: Agradecer a la gente de Bwin tanto la invitación para poder cubrir el partido y conocer de primera mano una concentración, así como el excelente trato que nos dispensaron durante el viaje. Como dicen en mi pueblo, al césar lo que es del césar.


Comentarios
Anda anda que en Valladolid no hace tanto frio, lo que pasa es que estais muy mal acostumbrados jajaja(tienes que tener mucho abrigo encima la verdad)
En la foto, quien es cada uno?
El "barbas" es Antonio y el otro soy yo.
Orion, Se me olvidó comentar que al estadio de Zorrilla por lo visto le llaman "El estadio de la pulmonía". Así que algo de fresco sí hace…
"Y alguno de ellos no aportó su mejor versión que digamos."
Ya que nos ponemos a hacer de Tomate al menos da nombres y detalles! Buen articulo
jejej Jorge, a mi me vas a contar que soy de Pucela. Una de las gradas tiene calefacción lo cual evita que la cara se te congele, los pies ya es otra cosa. La otra grada del partido al hospital jaja, recuedo cuando jugó España contra Costa de Marfil, al dia siguiente tenía fiebre jaja
Se te olvidó poner en los tags vuestros nombres ;)
Mas que el barbas, el gordo, y eso que no desayuné… Pero vaya cena que me dí, y que desatado anduve… Eso sí, los fotografos de chapeau, y las cosas que se contaron para secreto profesional, una lástima… Y tonto yo que me quedé con ganas de pillar una autógrafo de Amancio, ese sí que fue grande…
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