Los puntos pueden sacarse de modos bien diferentes. Puedes hacer un fútbol basado en la magia, como por ejemplo hace el Barça, Sevilla, Zaragoza… Agradando al público, divirtiendo al aficionado, y jugando al ataque. El objetivo prioritario es perforar la portería contraria al menos una vez más que tu rival. O también puedes jugar como el Valencia, basando tu juego en una defensa impenetrable, y aprovechando la pegada de sus hombres de ataque (impresionante el partido de Villa el pasado sábado).
Son dos estilos bien diferenciados, dependiendo de los gustos de cada uno más o menos llamativos, pero igualmente válidos y quizás efectivos. Sin embargo el Real Madrid hace méritos para crear un nuevo estilo: el de no jugar a absolutamente nada, salir al campo a ver que toca que pase hoy, defender pero mal, y aún así sacar los puntos necesarios para mantenerse en la pelea. Porque es increíble que este Madrid esté luchando por la Liga, y a la vez ya a nadie le sorprende que gane partidos como el de ayer ante el Celta de Vigo.
Sobre todo no sorprende por un nombre propio, cuya capacidad para salvar lo insalvable parece no tener límites: Iker Casillas. ¿Dónde estaría el Madrid sin él? El Madrid sigue encomendándose a sus paradas, y a que alguien de los de arriba aproveche alguna ocasión aislada, algo a lo que se está aficionando Robinho. Bien es cierto que a cada año que pasa los blancos tienen menos pegada.
A eso hay que añadirle que ayer la defensa de los gallegos parecía una aliada del ataque merengue. La inseguridad de la pareja de centrales, Lequi y Contreras, era impresionante, y aunque el Madrid podría haber jugado más con ese punto débil del rival para hacer más daño, se aprovechó de ello lo justo para sumar los tres puntos. Al menos en ataque la calidad está presente con gente como Baiano, un renacido Gustavo López o Nené (casi todo el mérito del gol del Celta para él), aunque con la pólvora algo mojada. Una pena la ausencia de Cannobio.
En cuanto a los jugadores del Madrid, pocos se salvan. Diarra y Gago perdidos, Raúl pasó inadvertido, Sergio Ramos firmando una de sus peores actuaciones con el Madrid, y Guti que vuelve a caer en otra expulsión absurda. Seguramente esta capacidad suya de autoexpulsarse que tantas veces ha sacado a relucir, es la causante de que algunas personas, como su propio presidente, le califiquen de “eterna promesa”.
Por cierto, el Madrid es el equipo que más puntos ha sumado fuera de casa en toda la Liga, y además con mucha diferencia: 29, frente a los 20 de Barça y Sevilla. Al contrario que otros años, esta temporada su fortaleza está lejos del Bernabéu.



Trackbacks