
Todo lo malo se pega, dicen. Algo de eso le pasó al Real Madrid que salió a jugar al Weserstadion. El conjunto blanco no pudo hacer su concierto, porque no le dejaron. Los grandes tenores estaban inspirados y creaban peligro, pero tuvieron un imprevisto que bloqueó cualquier intento de victoria, y se perdió. Los de Schuster llegaban con peligro, velocidad y desborde. Robinho se volvió a confirmar como el más desequilibrante. El brasileño es el que más sorpresa y desconcierto crea en las defensas. La pólvora madridista funcionaba y parecía que al menos se podía sacar el empate.
Todo iba más o menos bien, hasta que aparecieron los parecidos perjudiciales. Igual que a sus cercanos vecinos, los del Atlético de Madrid, la defensa les amargó la fiesta. En este sentido los dos equipos son muy parecidos. Ideas atacantes, velocidad, calidad… y una zaga de pena. Y con una retaguardia débil, descolocada y desorientada es muy difícil llegar lejos. Hoy en día, no hay buenos defensas en la capital de España.
Sin seguridad defensiva, la suerte es un factor más determinante en un partido. Unas veces te sonríe, como frente al Mallorca, y otras te da la espalda, como ayer en Bremen. A la larga, no es una buena estrategia. El conjunto alemán es peor equipo que el Real Madrid, y si a eso le añadimos que ni Diego, ni Borowski, ni Frings jugaron, el resultado es nefasto.
Con mucho corazón, buen criterio táctico y empuje constante hacia arriba, hicieron tres goles preocupantes. Digo preocupantes porque los jugadores rematan solos, con tiempo para pensar, sin oposición. Si quieres ganar la Champions, no puedes dejar que tus rivales tengan tanto espacio. Y la prueba de eso la tenemos en los campeones de esta competición. Los vencedores de los últimos años tienen muchas virtudes, pero todos ganaron con consistencia defensiva. El Oporto, el Liverpool, el Barcelona, el Milan… ninguno dejaba espacios ni concedía regalos.
Llama la atención que ayer el desastre defensivo se diera con los dos centrales fichados este verano. Metzelder, al que antes de fichar no le hicieron prueba de velocidad, y Pepe, que tiene pinta de seguir los pasos de Samuel, fueron los principales del desastre. Sin embargo, los problemas no vienen sólo de la defensa, sino del sistema defensivo. Porque Gago no sabe defender y Diarrá se olvida de tapar las bandas que quedan libres cuando suben los laterales. Unos laterales, por cierto, que deben de estar más equilibrados. Es de equipos alevines la norma de que, cuando un lateral sube, el otro se debe quedar guardando la posición. Por favor, que alguien se lo explique a Schuster, Ramos y Marcelo.
A día de hoy, los dos equipos madrileños tienen equipo para hacer grandes cosas este año, pero tienen un problema grave. En el fútbol actual, si no tienes un orden defensivo estás perdido, las opciones de triunfo a largo plazo se reducen y únicamente se puede apelar a la fe y la fortuna. Ninguna de las dos cualidades son buenas ni eficaces para el fútbol. Por eso, Schuster, haga algo.
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