Ayer el Consejo de Administración de la Real Sociedad y su presidenta, María de la Peña, tomaron la decisión más acertada desde que esta asumió la presidencia el pasado mes de junio: dimitir. La afición era un clamor pidiendo su marcha y por fin han hecho caso. De la Peña se hizo cargo del club a dos semanas de concluir la pasada Liga. Por aquel entonces Miguel Fuentes era el máximo mandatario, pero este renunció por motivos personales. Decían que pondrían al equipo blanquiazul en el lugar que merece, pero lo han dejado más hundido que cuando ganaron las elecciones en el 2005.
La crisis de la Real es profunda, pero esto se veía venir de hace largo. Hace muchos años que el club sólo pasa por manos ineptas y esto ha acabado desembocando en el descenso a Segunda. Deportivamente el conjunto de San Sebastián no convence a nadie, y está plantado en la zona media de la tabla provocando la ira de Anoeta. Además económicamente es un caos, con una deuda reconocida de 18 millones de euros.
El Consejo ha convocado elecciones para el 3 de enero, y mientras tanto Juan Larzabal ocupará la presidencia. Será indispensable que sea alguien con cordura quien coja el timón de la Real.
Muchas papeletas para ello tienen Iñaki Badiola y el grupo inversor chino, los cuales han presentado un proyecto que ha ilusionado bastante en la ciudad, seguramente por el deseo de que llegue gente nueva allá de donde sea, que dé una bocanada de aire fresco al club. Estos vendrían con dinero a rebosar, hasta tal punto que ya se ha hablado de ir a por jugadores de la talla de Soldado, Gudjohnsen o Riquelme. Aunque suenan a deseos demasiado osados, y será difícil convencerles para jugar en Segunda, por no decir imposible…
Antes de nada han pedido una profunda auditoría para conocer plenamente la situacion económica del club, para no llevarse sustos posteriormente. De todas formas, aunque la gente está muy ilusionada con los chinos, tampoco hay que pensar que si finalmente cogen la Real vayan a hacer milagros.
Por cierto, otro que estaría mejor lejos de la Real sería su entrenador Chris Coleman, que si ya deja bastante que desear con sus méritos deportivos, ahora lo hace también a nivel disciplinario. Y es que ha sido expedientado por llegar una hora y media tarde a una rueda de prensa, al haber salido de fiesta la noche anterior hasta altas horas de la madrugada.


