
Se tiende a desdeñar algunos torneos situándolos en una injusta balanza donde en un plato se coloca la Liga y en otro la Copa, en el primero la Liga de Campeones y en el segundo la Europa League. Se tiene a la Copa y a la Europa League como torneos menores, pequeños barcos comparados con los grandes cruceros que nadie elige para pasar las vacaciones. Salvo aisladas y honrosas excepciones, torneos como la liga o la Liga de Campeones parecen reservados a los mismos de siempre en una batalla interminable por engordar números y ampliar vitrinas en la sala de trofeos. Sin embargo, esos torneos desdeñados que no interesan pueden ser el motivo de alegría más grande para un aficionado de un conjunto que no esté acostumbrado a levantar títulos, tanto o más aún del que sí lo esté. Que le pregunten hoy a un hincha del Athletic Club o el Atlético de Madrid.
Athletic y Atlético se enfrentan esta noche en Bucarest en la final de la Europa League por un puesto en una gloria que no están acostumbrados a alcanzar, no al menos en los últimos tiempos. Antes, ambos equipos rojiblancos ganaban ligas y copas con mayor o menor frecuencia, pero en las dos últimas décadas parece haber mitigado el éxito debido al duopolio o a que otros equipos como Valencia, Sevilla o Deportivo han recogido los títulos que Madrid y Barcelona se dejaron por el camino. Por ello esta final es especial, porque hoy Atlético de Madrid o Athletic Club volverán de nuevo a lo más alto.



La
El partido grande de esta semana en la Liga Adelante fue el que disputaron ayer en Riazor los dos primeros clasificados de la tabla, el Deportivo de La Coruña (76 puntos) y el Real Valladolid (71p), que empataron a un gol, permitiendo así que el Celta de Vigo recupere parte del terreno perdido desde que sucumbió en Balaídos ante sus rivales del norte.




