El genio de Antoñito resurge en Jerez

Juan Baeza 15 de diciembre de 2008 4 comentarios

Antoñito

Comenzó muy tarde a cobrar por darle patadas al balón, porque su espíritu no casaba con el sacrificio que necesita tener un jugador para llegar al profesionalismo. Sus dotes artísticas, su calidad para esconder y mecer el cuero a su antojo, para revolverse y sentar a tres contrarios en un palmo de terreno, le valían para encandilar a los que le observaban en las plazas del barrio, pero para dar el salto había que correr… Y eso no iba con él. Las calles del Polígono San Pablo, en Sevilla, y el equipo de fútbol sala Rayo San Pablo eran los lugares donde desplegaba su talento… Dicen los que jugaron con él en un pabellón, que era imparable, que metía diez goles por partido. Ahora ese chaval que a finales de los noventa tomaba el balón como hobbie, con un genio inusual en sus botas, con una forma física siempre al límite de lo aceptable, con aire de eterno vividor y espíritu torero, capaz de arrancar las más sonoras ovaciones y el desencanto absoluto de un estadio entero, por igual, es uno de los hombres de moda de Segunda División y parece vivir uno de sus mejores momentos cuando ha sobrepasado la barrera de los 30.

Obviamente, hablo de Antonio Ramírez Pérez, más conocido como Antoñito. Su historia en el fútbol profesional comenzó de forma fortuita, jugando un partidillo de fútbol sala contra un grupo de desconocidos, entre los que estaban dos ex jugadores del Sevilla, ahora representantes. La exhibición del hispalense fue tal que ambos representantes, que entre otros controlan la carrera deportiva de Lucas Alcaraz o Gonzalo Castro, quedaron prendados y decidieron hacerse con sus servicios para colocarlo en el Sevilla B. Antoñito, que por aquel entonces jugaba con el Marchena en Regional Preferente y se entretenía con bolos de fútbol sala, dio el salto con 22 años al club de su vida, el que había seguido desde chico y al que iba a ver todos los domingos. Allí se encontró con un tal José Antonio Reyes y ambos formaron una pareja demoledora arriba, bajo las órdenes del debutante Manolo Jiménez. Antoñito firmó 40 goles y el filial nervionense ascendió a Segunda B.

La gran temporada de Antoñito le catapultó hacia arriba. El Sevilla decidió ascenderle para la campaña 01/02, en la que regresaba a Primera, pero al no contar demasiado para Caparrós se fue cedido al Recre a mitad de temporada. En Huelva desarrolló una de las mejores versiones que hasta hoy se le conoce, marcó siete goles y fue uno de los líderes del ascenso para los onubenses. Al siguiente año regresó a su casa y por fin se asentó en el equipo. Logró gozar de minutos, se convirtió en ese jugador excepcional de momentos, que si tenía su día la podía armar y que si no estaba no estaba para nada. Marcó golazos, pero también dio tardes horrendas, ésa era su esencia, la imprevisibilidad que transmitía con el cuero.

Pero sobre todo se convirtió en un especialista en los derbis hispalenses, partidos que jugaba con una especial intensidad, dado su gran sevillismo, lo que no tardó en colocarlo como uno de los ídolos indiscutibles de la afición del Sánchez Pizjuán. Siempre aportaba algo en los partidos de máxima rivalidad, regalaba goles o los marcaba él mismo… En Nervión se llegó a decir que cuando Antoñito jugaba era imposible perder un derbi y así fue hasta su etapa final, en cierto modo.

Sin embargo, las genialidades del que fue apodado mago del Polígono, no sirvieron para convencer a un Juande Ramos que cuando llegó quería gente comprometida cien por cien con su profesión. Ese fue el gran problema del exquisito sevillano, que siempre entendió el fútbol como una diversión y no como una obligación profesional. Por eso con Juande duró poco y se fue al Racing, cedido, donde cuajó una gran temporada. Le ofrecieron la renovación pero Santander estaba demasiado lejos de su ambiente y prefirió irse al Murcia, donde le brindaron un buen contrato y contaba con la garantía de Lucas Alcaraz, uno de los técnicos que mejor le ha entendido desde siempre.

En el Murcia volvió a lograr un ascenso como protagonista directo y a pesar de que tenía la oportunidad de regresar a Primera, volvió a dar prioridad a sus gustos personales ante su futuro profesional y fichó por el Xerez para poder estar cerca de Sevilla. El año pasado destapó varias veces el tarro de sus maravillosas esencias, aunque de forma irregular, sin gozar de continuidad. No obstante, para sorpresa de muchos, ha sido en esta campaña, con 30 años a sus espaldas, cuando ha vuelto a resurgir, a pesar de que muchos daban por hecho de que estaba totalmente acabado.

Antoñito suma diez goles en lo que va de año y está haciendo olvidar a Yordi, el Pichichi de la anterior temporada, que en verano se fue al Córdoba. El del Polígono San Pablo se ha convertido en uno de los puntales clave para que el Xerez crea con firmeza en la posibilidad de conquistar su primer ascenso. Este fin de semana le hizo un doblete al Castellón, rival directo, en Castalia, confirmando un magnífico momento inesperado por casi todos, que le sitúa segundo en la tabla de goleadores, sólo detrás de Ewerthon, con once dianas, aunque, a diferencia del brasileño, no ha marcado ningún tanto de penalti, una vulgaridad para un futbolista de suma elegancia, posiblemente de los más refinados y singulares que los campos de España han visto en los últimos tiempos. Si hubiera corrido alguna vez más del mínimo estaríamos hablando de un fuera de serie.

Comentarios

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    Es 1 pena como tu bien dices juan, daba gusto ver a este chaval en los derbis, se marcaba unas "delicateses" impresionantes. Pero como tu bien has dicho jugaba o corria cuando a el le apetecia. Me alegro que le valla bien porque le tenia perdida 1 poco la pista.

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    Qué grande el emperador del polígono,está que se sale!!!sigue siendo mi ídolo.El Sevilla se ha convertido en un grande en todos los sentidos pero a veces echo de menos a este tipo de jugadores que'le hierve la sangre roja y blanca'como diría Don Joaquín Caparrós.Ya ha superado su mejor registro(9goles en el Racing)ojalá consiga el título del Pichichi y vuelva a la primera,se lo merece.

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    Me gusta el fútbol de Antoñito, siempre puedes esparar algo genial con él en el campo. Más artista que goleador y más revulsivo que habitual. No conocía su historia personal.

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    Me gusta el fútbol de Antoñito, siempre puedes esparar algo genial con él en el campo. Más artista que goleador y más revulsivo que habitual. No conocía su historia personal.

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