Hacía cuatro años que Galicia no vivía un derbi. Ha tenido que ser en Segunda División, donde el Deportivo de La Coruña se ha reencontrado con su eterno rival, el Celta de Vigo. Rival, que no enemigo, como se empeñan en imponer los neanderthales de cada bando. Las horas previas al partido estuvieron marcadas por disturbios en los aledaños del Estadio de Riazor, siendo apedreados los buses del Celta, tanto del equipo como de la afición. Al poco de comenzar el partido el árbitro tuvo que dar dos avisos al delegado de campo por las bengalas que encendieron los Riazor Blues y, finalmente, tras el gol del empate, la afición celtiña se dedicó a arrancar asientos y lanzarlos sobre los deportivistas de la grada inferior. Otra oportunidad perdida para el fútbol gallego, incapaz de hermanarse y disfrutar de una fiesta deportiva como es debido por culpa de unos pocos miles de retrasados mentales. Dicho esto, que no podíamos obviar, dejémoslo atrás y centrémonos en el intenso partido que se vivió en Riazor.
Además de por la categoría a la que pertenecen actualmente los dos equipo galaicos, este derbi se diferencia de los anteriores en el considerable número de jugadores gallegos, sobre todo por la reconversión que ha vivido el Celta en los últimos años, pero también porque el Dépor, por fin, tiene jugadores da súa terra, algo que no ocurría desde la retirada del ya mítico Fran. Los coruñeses contaron con dos bajas en su equipo titular habitual: Andrés Guardado, convocado por la Selección Mexicana para dos amistosos sin que Lendoiro hiciese nada al respecto —al menos a tiempo—, y Jesús Vázquez, un tipo que en A Coruña nos han vendido como el más experto strategos de la División de Plata pero que no ha pasado del aprobado raspado en ningún partido. Así pues, José Luis Oltra formó su doble pivote con dos jugadores de A Coruña, Álex Bergantiños, que de descartado ha pasado a titular indiscutible, y Juan Domínguez, que se erigió en el mejor branquiazul del encuentro, uniendo a su calidad técnica una intensidad y una garra que no se le habían visto hasta ahora.
En frente, Borja Oubiña y Álex López se erigieron en los dominadores del juego, apoyados por Bermejo, Aspas y De Lucas —este último si jugara la mitad de lo que habla, llevaría cincuenta internacionalidades—. Pero el Dépor se encontró con la sonrisa de la Diosa Fortuna nada más comenzar el encuentro, adelantándose a los tres minutos gracias a un gol en propia puerta de Jonathan Vila. El Celta no se amilanó lo más mínimo, encajó el tanto con total entereza y se hizo con el dominio del partido. La zaga coruñesa retrocedió bastantes metros en relación a partidos anteriores, se supone que intentando evitar espacios a su espalda y así contrarrestar la poca velocidad de Colotto y Aythami, imperiales en el corte y el juego aéreo.
El equipo celeste, ayer de naranja, llevó el peso del partido. Se adueñó de la pelota y llegó al área rival con mucha asiduidad. Allí se chocó una y otra vez con la defensa branquiazul y, cuando logró superarla, se encontró con un inmenso Aranzubía que, un fin de semana más, hizo varias paradas de esas que dan puntos. Tener un portero de primera en Segunda no tiene precio. El Dépor, por su parte, encontró la manera de salir de la cueva por la banda izquierda. Allí, Salomao se fue una y otra vez de Oier, que sufrió muchísimo porque Herrera no le puso ninguna ayuda a pesar de la sangría que les estaba haciendo el joven portugués. Pero le faltó acierto en el último pase, en gran parte porque el Dépor carece de gente que se sepa mover en estas jugadas, no tiene ni un buen Nueve ni un llegador de segunda línea.
Lo cierto es que, tras la enésima lesión de Riki, el Dépor jugó 70 minutos como si sólo tuviera diez jugadores. Lassad es, para el juego de su equipo, un auténtico cero a la izquierda, digo más: no sólo no aporta nada, sino que resta, molesta. El francotunecino desconoce las reglas más básicas de lo que debe hacer un delantero y acostumbra a estar donde no debe. Se empeña en desmarcarse siempre en dirección a quien tiene la pelota y muchas veces acaba encerrando a su compañero trayéndose tras él a su marcador. Y por si fuera poco, defensivamente no aporta nada porque, simplemente, corre menos que Valerón.
Es innegable que, a pesar de sus grandes carencias, tiene algún tipo de duende en sus botas. Anoche le dio la victoria al Dépor con un espectacular trallazo desde fuera del área, apenas un minuto después del empate celtiña. Al César lo que es del César: ayer ganó el partido y llevó a los más de treinta mil seareiros deportivistas al nirvana, pero no nos ceguemos por un simple fogonazo: sigue siendo el mismo paquete que era un minuto antes del gran gol que metió.
El segundo gol del Dépor mató al Celta. Los de Paco Herrera remaron todo el partido en contra, llevaron el peso del encuentro y metieron al Dépor en su área durante muchísimos minutos. Oubiña y López marcaron el ritmo, mientras que De Lucas y Aspas —que se ha convertido en el enemigo nº1 para la afición cascarilleira— fueron tremendamente verticales y no cejaron en su empeño de buscar la portería rival. El empate de Orellana en el minuto 82 le daba el mínimo premio que merecían, el empate. Herrera, consciente de que tenían la oportunidad de rematar la faena a poco que el Dépor se abriera, se desgañitó en la banda exigiendo a sus jugadores que mantuvieran la misma intensidad. Pero se encontraron con que, sólo un minuto después de la igualada, el bueno de Laure, un chico tan limitado como dedicado a la causa, abandonó su posición en el lateral para presionar a Orellana hasta que, en los tres cuartos del campo, logró robarle la cartera y habilitar a Lassad para que todo Riazor impulsara su tiro hacia la red defendida por Yoel, que nada pudo hacer ante semejante misil.
El 2-1 final premió la fe y la capacidad de sufrimiento del Dépor y le brindó una fiesta a un afición que anoche —junto a los más de dos mil visitantes— llenó el Estadio de Riazor hasta sumar 34.600 espectadores. Con los tres puntos empata precisamente con el Celta y el Valladolid con 23 puntos, formando el trío perseguidor de los dos equipos que ocupan los puestos de ascenso directo: el Almería, 2º con 25, y el Hércules, líder con 28. El Celta, por su parte, debe intentar quedarse con lo bueno. Perdió el partido sí, todo un derbi, y eso no es plato de buen gusto para nadie, pero se plantó en Riazor, se hizo el dueño del balón y fue muy superior al Dépor, haciendo méritos de sobra para, cuando menos, haber arrancado un empate.
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Comentarios
Como se notan los colores del autor... En fin, gran partido. Cuento los días para ver el partido de vuelta :)
Jejeje. No sé si llevas mucho tiempo leyendo esta página o no, pero en cualquier caso Bruno Sanxurxo nunca ha ocultado su afición al Dépor. Así que yo creo que ha sido bastante neutral :) Aunque puede ser que lo hayas dicho en plan coña y yo no te haya entendido. Si es así, disculpa.
¡Un saludo!
(Se echa de menos el derbi gallego en Primera. Yo crecí con el Dépor y el Celta como dos equipos fijos en Primera).
Yo creo que en un partido como éste no se pueden sacar conclusiones sobre el juego para decir que el Celta mereció un mejor resultado, porque el Deportivo hizo lo que tenía que hacer cada vez que no iba por delante en el marcador: marcar en menos de 5 minutos, tanto al inicio como con el gol del empate.
Cuando el resultado está a tu favor desde el minuto 4 del encuentro es evidente que el partido va a ser muy distinto que si no hay goles en una hora. El Deportivo no es el Barcelona o el Madrid para dominar al rival todo el encuentro y golearlo al contraataque cuando se pone por delante, pero ayer supo defender su resultado hasta el minuto 80 y supo reaccionar muy bien al gol del Celta, por lo que creo que fue justo vencedor.
P.D: los Riazor Blues anormales que vinieron a protestar cuando les dedicaste un post seguramente vendrán hoy también a justificar a los que lanzaron piedras a los cristales de los autobuses de Vigo. Es triste, pero luego que no se quejen cuando en el partido de vuelta les abran la cabeza a ellos cuando vayan a Balaídos.
No hay justificación para las piedras, ni para las bengalas, para los del celta que lanzaron sillas para los aficionados del depor, por mi como si los identifican a todos y les ponen una buena multa aparte de que tengan que presentarse en comisaria en los próximos derbis.
Soy del socio Celta y estoy de acuerdo completamente...todos a la cárcel...una cosa son canticos, insultos o piques...otra cosa es hacer el subnormal...tb decir...que esta vez...en Coruña desgraciadamente...no solo habia los subnormales de turno..que tiran piedras...mucha gente era la que tiraba las piedras contra los autobuses...y parte de esa culpa fue de la policia..que parecia que les hacia gracia...
Bruno, me encantan tus post sobre el Depor y el futbol gallego. Del partido, mejor no opino porque no lo vi.
Vaya por delante que no pretendo justificar ningún tipo de agresión. Pero la actuación de la policía, sobre todo la preparación (o ausencia de ella) del dispositivo, dejó mucho, mucho, que desear.
Como aficionado del Dépor, me encontraba en los locales cercanos al estadio, horas antes del encuentro. En la "rúa Peruleiro" había una auténtica batalla entre los RB y la policía, con sus momentos álgidos y sus calmas tensas.
En un momento dado, 4 autobuses repletos de aficionados del Celta (posiblemente Celtarras) se vieron parados al lado de esta batalla por... un semáforo rojo!!! Algún RB especialmente exaltado, que siempre hay alguno, comenzó a lanzar objetos contra los autobuses con la consiguiente respuesta de la policía, amenazando con sus escopetas de bolas incluso al resto de los inocentes aficionados que, simplemente, estábamos allí.
Quiero creer que no se hizo a propósito, que simplemente fue dejadez y mala suerte, pero llevar 4 autobuses de Celtarras por donde están los Riazor Blues, sin escolta, sin abrirles paso, dejándolos parados en un semáforo rojo, me parece buscar problemas.
Del partido, 100% de acuerdo con el análisis de dtg
-- editado por última vez a las 12:02
Hola a todos,es la primera vez que escriboen este blog,que por cierto esta muy bien,solo decirle a Bruno que en esto del futbol estoy un "paso por delante de tí",si te fijas en el nick sabrás por que lo digo.Por lo demás coincido en todo lo que as escrito sobre el partido del Depor,(aunque creo que eres muy generoso con el Celta).Sin más un saludo.
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