
Aquéllo de que La afición es el jugador número 12 de un equipo es un tópico y también una gran verdad: un estadio en ebullición siempre eleva la moral del equipo local, resulta incómoda para el contrario y condiciona en mayor o menor medida al trío arbitral. En el caso del Deportivo de La Coruña este tópico ha adquirido una nueva dimensión.
Cuando el club herculino presentó a la LFP la lista de dorsales de su plantilla para la temporada que acaba de arrancar, lo hizo dejando vacante el número 12 deliberadamente. Ese número no ha sido asignado a ninguno de sus jugadores, sino que ha recaído en Martín Suárez Orgeira, un joven de 18 años natural de la bellísima vila de Caión (a 36km de la capital), que ha tenido el azaroso honor de haberse convertido en el socio número 23.000 y, con ello, en el seareiro que personifica a toda la afición branquiazul. Hace diez días recibió la camiseta con su dorsal de manos de Juan Carlos Valerón, en un acto de autobombo realizado en la Deportienda.
Así las cosas, el Dépor ya ha superado los 23.500 socios, más del doble que cualquier otro equipo de Segunda. Las informaciones no oficiales que apuntaban hace unos días a que se había llegado a los 25.000 no son ciertas. Pero todo se andará... Como muy tarde, en la promoción de abonos a mitad de precio que el club siempre realiza en el meridiano de la temporada, alguien acabará sacando el abono 25.000.
El Dépor no facilita datos —¿habrá en el mundo unas cuentas tan invisibles como las de Lendoiro?—, pero se calcula que la recaudación por los abonos está alrededor de los 7 millones, dos más, por ejemplo, de lo que ofrecía el Sporting de Lisboa por Guardado este verano. Los abonos oscilan entre los 568 euros de Tribuna Superior hasta los 169 de Pabellón Inferior, con promociones para menores de 23 años, parados y jubilados, por lo que si consideramos que cada socio abonado ha puesto una media de 300 euros de su bolsillo, nos salen los dichos 7 millones.
Lo mejor del asunto para el Dépor es que es el dinero recaudado por los abonos está limpio de polvo y paja, algo que no pasa con los traspasos u otras transacciones económicos. El club coruñés tiene un convenio con Hacienda por su deuda por el cual la entidad estatal se queda con el 50% de cualquier venta de jugadores y además, el dinero sobrante está expuesto a otros acreedores. Pero no así en el caso de los abonos, una guita que Lendoiro podrá emplear para lo que se le antoje.
El extraordinario apoyo de la afición branquiazul no está pasando inadvertido, ni mucho menos. Muchos han sido los medios de ámbito estatal que se han hecho eco de esta realidad y cada vez que se habla del Dépor, por un partido de Liga Adelante o lo que sea, siempre sale a relucir el extraordinario papel de su afición. Un ejemplo de la reacción de los seareiros deportivistas ante el descenso de su equipo lo tenemos en la visita del Hércules en la Jornada 3. El año pasado, en el partido de Liga BBVA disputado A Coruña entre herculinos y herculanos, Riazor acogió a 14.000 espectadores. En el encuentro de hace dos jornadas el estadio coruñés superó los 24.000.
El deportivismo supo pasar en pocos años de codearse con los grandes de Europa a volver a la lucha por la permanencia y, finalmente, el año pasado supo descender con la cabeza muy alta, sin provocar disturbios ni acusar a los jugadores de mercenarios o pedir que rodaran cabezas en la pirámide dirigente. Nada de nada. Se concentró en apoyar al equipo hasta otro amargo final con el Valencia de por medio. Y en Junio, mientras esperábamos un verano que nos ha esquivado, en A Coruña ya se notaba que algo estaba empezando a bullir, pero nadie se imaginaba que el Dépor podría llegar a tener más de 23.000 socios en Septiembre. Ahora sólo queda que, paso a paso, sin prisas pero sin pausa, el equipo responda, vaya sacando partidos adelante y llegue al final de la temporada estando en los puestos que le den opción a retornar a Primera. Como se oye cada domingo en Riazor:
Éche un andar miudiño,miudiño, miudiño…
Foto | Imagen oficial de la campaña de captación de socios del Deportivo de La Coruña



Comentarios
Con el descenso me sentí más orgulloso que nunca por ser deportivista, por pertenecer a una afición de verdad, con los pies en el suelo y fiel hasta la extenuación.
Aunque no quita para que protestemos por lo de siempre, que son las lesiones (algo habrá que revisar desde el cuerpo médico, digo yo) y la gestión: por culpa de un desacuerdo entre Vecindario y Deportivo los nuevos fichajes pueden perderse las próximas jornadas. Es una situación tan penosa y tan repetida que uno no sabe si reír o llorar.
http://www.riazor.org/peligra-la-participacion-de-los-nuevos-fichajes-1017888
interesante
Como enemigo acérrimo del Depor sólo puedo decir que siento enorme envidia de la afición deportivista. Dudo que el Celta, ni en sus mejores épocas, llegase a tal nivel de abonos.
PD: vémonos nos derbis
-- editado por última vez a las 01:42
¡Olé tus huevos!
La reacción ya comenzó al final de la temporada pasada, cuando la gente se dio cuenta de que el equipo no se mantendría en primera simplemente por costumbre y que se necesitaba el apoyo de todos, el objetivo de la permanencia no se logró, pero si logró traer de nuevo a la gente al estadio, y en especial, a nuevos abonados, gente joven que posiblemente no se abonó en su momento por el bajón de calidad en el equipo en los últimos años.
Sólo un apunte: Caión está situado en un enclave natural privilegiado, pero como pueblo es más feo que pegarle a un padre el día de nochebuena.
-- editado por última vez a las 10:26
De apunte, nada, será tu opinión...
Obviamente
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