
La selección ha pasado esta noche en Bruselas su particular prueba del algodón. La selección belga no era un equipo fácil, sobre todo en casa. Hay una nueva generación de futbolistas en aquel país, liderada por Fellaini, Kompany o Defour que ha devuelto la ilusión por el conjunto nacional. El choque, de hecho, se puso cuesta arriba con un golazo de Sonck con la testa cuando ni siquiera se había llegado al minuto diez. Acto seguido Torres cayó lesionado y con el subidón del gol los locales se fueron arriba. Pero España supo aguantar el tirón con gallardía y esperó a que Cesc comenzara a inspirarse en la línea de tres cuartos con sus servicios letales. Uno de ellos llegó a Iniesta y el blaugrana demostró su indescriptible clase en un solo segundo, dejando por los suelos a Stinjen y firmando el empate, haciendo fácil lo que para otros es simplemente imposible.
España entonces nos regaló minutos de fútbol salvaje y sólo el descanso impidió que llegara el segundo. Había optimismo en la reanudación, aunque duró poco con una Bélgica agresiva, espoleada por el ambiente… Los belgas se fueron a por la victoria sin complejos y sólo el coraje mostrado atrás por los españoles evitó el segundo, hasta el punto de que Puyol barrió hacia fuera un balón sobre la línea con Casillas ya batido. La selección se limitó a resistir y esperar su momento, consciente de que el ímpetu local debería ir reduciéndose. Del Bosque movió el banco con Xabi Alonso y Güiza y el tramo final del choque se convirtió en un correcalles, en un duro golpe a golpe que acabó con Bélgica tumbada en el suelo después de que Villa cabeceara a la red sobre la hora un magnífico servicio desde la derecha de Güiza.
Vivimos esta noche un partido vibrante, de ida y vuelta, con momentos para uno y otro equipo, un auténtico combate de boxeo en el que por momentos la selección llegó a estar contra las cuerdas para después encadenar varios directos y volver a escena. España sufrió y lo mejor de todo es que supo hacerlo, las piernas no le temblaron con las embestidas contrarias, supo esperar su momento, tener paciencia y castigar severamente al rival las pocas veces que bajó la guardia.
Con partidos como éste, España sigue demostrando que hoy por hoy es un conjunto intratable, un equipo con un magnetismo inexplicable con la victoria, con unos jugadores que sólo conjugan el verbo ganar. Y ganar, ganar y ganar. Y ganar. Ya van cuatro de cuatro, doce puntos que convergen en la sensación de que estamos ante un conjunto imparable que también es capaz de ganar cuando el piso se empina sobre manera y hay que sudar la gota gorda: jugones sí, pero también currantes humildes que celebran los goles como si no hubieran ganado la Eurocopa. Eso es lo que gusta, la ambición de los jugadores, la rabia con la que Casillas grita el tanto de la victoria…


Comentarios
Lo dije en otro post. Iniesta es el jugador con más clase de España. El día que le den el mando de un equipo alucinaremos.
Este partido ha sido de una importancia suprema, tanto como ganar un gran torneo "anímico", precisamente porque ha servido para demostrarnos que no nos dormimos en los laureles de la EUROCOPA tan brillantemente lograda, sino que en efecto sabemos sufrir, pelear y confiar los 90 minutos, buscar la suerte, seguir con nuestro estilo pase lo que pase, saber que aunque el equipo rival sea duro, aquí estamos nosotros, con técnica, furia, estilo, confianza, y todo ello deja un buen sabor de boca, casi hasta mejor que partidos ganados "fácil", sin sufrimiento y marcadores amplios. Si con este corage y saber sufrir, humildes y geniales (¡¡lo de Iniesta no tiene nombre!!) podemos llegar al Mundial 2010 y hacer HISTORIA… ¡¡Hagamos fuerza entre todos para que ello ocurra!! Bravo España!!
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