Mis momentos de la Eurocopa: El gol de Marcelino y los buenos deseos

1 comentario

Marcelino
He decidido romper de forma deliberada el orden cronológico en esta serie histórica sobre las Eurocopas y dejar la de 1964 en último lugar. Como un pequeño cruce de dedos desde la redacción de NdF, una tímida concesión a la superstición, sirva este post como señal de buenos deseos para Luís y sus chicos.

Y es que 1964 no es una fecha cualquiera, es el año más resplandeciente de la historia de nuestro fútbol, hasta el momento huérfano de éxitos. Tuvo que suceder en la época del caudillo, del No-Do, poco antes de las bombas de Palomares. Tuvo que suceder en una época en que el fútbol era una de las pocas fuentes de alegría de un país que se despertaba de una época durísima y al que aún le quedaba un trecho de dictadura.

Y sucedió porque España tenía algunos de los mejores jugadores de su historia, difuminados ya por el paso del tiempo. El considerado por muchos como uno de los mejores porteros de todos lo tiempos Iribar, un central exquisito como Zoco comandando la retaguardia, Pereda un crak del Barcelona en los sesenta, un Gento ya en estado terminal pero que continuaba siendo mucho Gento. Y por encima de todos Luis Suarez, “ el arquitecto” es uno de los jugadores damnificados por el olvido. Por prestigio es sin duda el mejor jugador español de todos los tiempos, el único ganador de un balón de oro y responsable principal de la forja del “Gran Inter” de los sesenta. Quizás el hecho de haber regalado sus mejores perlas en el desierto del catenaccio le ha restado fervor en un país tan cainita como el nuestro. En Italia es idolatrado allá por donde va.

Esta gran selección fue la encargada de representar a España en la segunda edición de la Eurocopa de selecciones. Tras Francia el campeonato pasaba los Pirineos y se realizaba en nuestro país. El formato seguía invariable, octavos y cuartos a doble partido y una especie de Final Four en la sede elegida. Tras desembarazarse de las dos Irlandas, España se plantaba en la fase final. Junto la ella la vigente campeona, la U.R.R.S de Yashin y Voronin, una Hungría que comenzaba a mostrar el poderío magiar, comandada por el genial Florian Albert y la sorprendente Dinamarca del despiadado goleador Ole Madsen.

La semifinal enfrentó a España y Hungría en un duelo en que Iribar demostró su categoría aguantando las acometidas de Albert y Tichy. Luis Suarez tiró de escuadra y cartabón para diseñar un fútbol de muchos quilates. Al gol inicial de Chus Pereda respondió Bene, hubo de disputarse la la prórroga donde Amancio rompía el empate rematando un corner. El brujo era otro de los lujos que atesoraba aquella selección, todo magia y pundonor. La otra semifinal fue un paseo para el rodillo ruso que impuso la ley de Yashine y dio buena cuenta de los daneses por tres goles a cero.

La final estaba servida, España contra el diablo rojo. El elemento propagandístico al servicio del Estado comenzó a funcionar, se realizó una campaña ideológica sin precedentes en Europa. Para muchos era una excelente ocasión de demostrar la superioridad moral y real sobre el enemigo comunista, para otros una indignidad enfrentase a ellos. Hubo presiones para que el partido no se diputase como en la Eurocopa anterior. Finalmente el 21 de Junio de 1964 un Bernabeu repleto contemplaba el partido más importante de la historia de nuestra selección. La inconfundible voz de Matias Prats llevaba el aliento del partido al resto de hogares españoles.

El encuentro resulto bronco, se notaba la tensión propagandística que había inflamado el ambiente los días previos. España se adelantó con un gol de Pereda tras centro de Luis Suarez, sin duda los dos hombres del campeonato. Los rusos empataban con una gran falta lanzada por Khusainov. A partir de ahí todo es historia viva de nuestro fútbol. Un centro de Pereda, no de Amancio como se mostró en el No-Do debido al fallo de un cámara, encontró la testa de Marcelino, uno de los componentes de los míticos “cinco magníficos del Zaragoza”. El Bernabeu explotaba de alegría y la plana mayor del Estado sonreía ante la victoria sobre el eterno enemigo.

Olivella levantaba el trofeo e inauguraba una maldición que dura ya más de cuarenta años. Desde NdF nuestro pequeño soplo de aliento para que Torres recoja el olfato de Marcelino, Iniesta drible la mitad de lo que Amancio aquellos días o Puyol recupere su jerarquía perdida y emule a Zoco. Por desgracia no tenemos a Luisito Suarez para rescatarnos de mil trampas con su fútbol milimétrico.Pero ¿ Por qué no puede ser esta nuestra Eurocopa?. Pese a jurarnos tras cada nueva decepción que nunca más, la ilusión llega de nuevo como un virus maldito al inicio de cada campeonato.

Esta Eurocopa ya inicia la cuenta atrás, si los nuestros vuelven a decepcionarnos una vez más, espero que veamos al menos un gran espectáculo. Ojalá alguien nos regale la mitad que Riva, Beckenbauer, Platiní, Van Basten y todos aquellos que han hecho un placer el sentarse cada día a escribir esta serie.

En NdF| Mis momentos de la Eurocopa: Lev Yashin, un espectro bajo los palos

En NdF | El fútbol y la guerra fría : España y la U.R.R.S en la Eurocopa

Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

¿Quieres saber más?

Fichas

Información de Fichas relacionados con el artículo

España espana
  • 98
  • 8

Puntuación media: 8,4

Ver más

Artículos

Artículos relacionados que probablemente también te interesen

Ver más

Respuestas

Preguntas sobre este tema que ha contestado la comunidad

Comentarios

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL