Come on Scotland, come on Hampden!!!

Juan Baeza 13 de octubre de 2007 2 comentarios

aficionados escoceses

Yo estuve en Hampden. Hampden es especial. Glasgow no es una ciudad bonita. No esperen los visitantes monumentos en sus calles. George Square es lo único que resalta en la mediocridad de su arquitectura. Si quieren ver historia, decía aquel, váyanse a Edimburgo. Pero si quieren ver fútbol, si realmente lo que les interesa es el fútbol, cómprense un apartamento en esta ciudad.

Glasgow es grande si hablamos de cuero. De esas poblaciones en lo que la pequeña esfera cobra una importancia desmesurada. Es una ciudad tremendamente bipolar. Celtic y Rangers, católicos y protestantes. Vivir uno de esos derbis debe de ser apasionante. La división se percibe en sus calles, en sus avenidas, en sus barrios. Pero cuando juega Escocia, juega Escocia. Son palabras mayores, sobre todo, porque actúa en Hampden Park. Alejada del mundanal ruido, esta catedral del fútbol es la sede de la selección escocesa. Es un templo, una especie de museo para los que tienen la suerte de contemplar sus entrañas. Allí el Madrid de Di Stefano, Puskas y Gento levantó la quinta ante el Eintracht, la que se recuerda como la mejor final de Copa de Europa de la historia. Allí Zidane hizo del acto de bolear arte. Y allí Andrés Palop en el pasado mes de mayo demostró que además de portero era un héroe.

La selección escocesa siempre juega en Hampdem. En las islas el fútbol, como suelo decir en mis posts, el fútbol se vive de forma diferente. El misticismo de Hampdem es algo difícil de explicar, comparable al de Wembley o Maracana. Faltan adjetivos para intentar hacer ver qué se vive en sus gradas. Esta tarde Escocia se jugaba más que tres puntos ante Ucrania. Una victoria significaba a priori medio pase para la Eurocopa. Y Escocia ganó.

Gracias a RTVE por acercarnos el fútbol puro. Gracias por televisar el partido esta tarde. Gracias por acerarnos el fútbol británico. Gracias por acercarnos los cánticos de los aficionados escoceses. Gracias por brindarnos la posibilidad de ver a ese mítico estadio rugiendo. Gracias por enseñarnos a Mac Fadden, delantero del Everton al que le van a hacer una estatua en el museo nacional de fútbol escocés por el gol que hizo ante Francia en el Parque de los Príncipes, metiendo el gol de la sentencia. Acertada apuesta, sin duda, la de la televisión de ‘todos’.

Lo siento por Blokhin, ese futbolista ucraniano que en la década de los ochenta le enseñó en París al Atlético de Madrid lo que significaba la velocidad. Lo siento por Ucrania, pero hoy quería que ganara Escocia. Considero un éxito que esa selección llegue a la Eurocopa con Francia e Italia. Sería algo grande ver la pureza del fútbol este verano con camiseta azul, escuchar a la Tartan Army en aquellos estadios del centro de Europa. Reconozco que soy un poco parcial en lo que a Glasgow y su país respecta, pero no puedo evitarlo.

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