Increíblemente hubo goles, en plural. Tuvo que ser Modric, quien sino, para que uno de sus pases lo aprovechara Klasnic para marcar el primer gol del partido, cuando faltaba un minuto para llegar al final de la prórroga. El segundo gol del partido, y todavía más sorprendente, fue el del empate. Golazo, todo sea dicho. Los penaltys se le atragantaron a los croatas con Rustu reconvertido a estrella parando el último lanzamiento que sirvió para certificar el pase de los turcos. Nunca una selección tuvo tanta suerte en tan pocos partidos.
Vía | FútbolArte


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