
Raymond Domenech se juega su cargo este miércoles. El entrenador que llevara a esa Francia al borde de la jubilación según algunos medios de comunicación a la final del Mundial está más que nunca en la cuerda floja. La actuación de Francia en la pasada Eurocopa fue decepcionante, no tanto por la actitud de la selección, que siempre fue intensa, sino más bien por la falta de recursos en determinadas zonas del campo. Hubo gente que no entendió que Domenech no diera relevo a centrales como Thuram por hombres más jóvenes como Mexes, ni que cambiara la línea defensiva en los tres choques dando la sensación de que no sabía lo que quería, ni que en el mediocentro las soluciones fueran escasas con hombres de calidad de la talla de Bodmer, por decir alguno, en casita, ni que Trezeguet se quedara fuera de la convocatoria o que Benzemá no jugara ni un minuto ante Holanda o que Nasri y Gomis no disfrutaran de las oportunidades que sí tuvo Govou… En definitiva, dio la sensación de que cuando Ribery no estaba inspirado nadie podía marcar las diferencias, algo triste en un fútbol con tanto potencial como el francés. En el fondo de todas estas cuestiones estaba la sensación de que Doménech fue incapaz de entender que después del Mundial 06 se había acabado un ciclo.
Ahora Doménech ha intentado hacer propósito de enmienda, intenta dar con un grupo joven en el que apenas perviven veteranos como Gallas, Henry y Govou… Pero ya es demasiado tarde, no ha trabajado la fórmula y la exigencia de los resultados no admite errores. Este pasado fin de semana Francia sufrió un severo correctivo ante una selección netamente inferior como Austria. Ni siquiera el hecho de jugar en Viena sirve de atenuante para justificar una derrota por 3-1 contra los que fueran anfitriones de esa Eurocopa que ha apuntillado al seleccionador galo.
Francia recibe a Serbia y ni siquiera el apoyo que Platini le presta a Doménech, que de hecho intercedió por él después de la Eurocopa, puede salvar la cabeza del bueno de Raymond en caso de derrota. Además, la circunstancia de que en breve haya elecciones en la Federación Francesa hace que este organismo tampoco pueda otorgar más confianza a un técnico que no hace más que caer en picado. Así las cosas el próximo miércoles habrá emoción de la buena en Saint Dennis.
Sí, a Francia se le viene encima una ilusionante Serbia, que comienza una nueva etapa con Radomir Antic en el banquillo. Después de ganar en casa ante las Islas Feroes, lograr una victoria en territorio galo supondría dar un paso de gigantes para luchar por la clasificación al Mundial, más si cabe después del pinchazo bestial de Rumania en casa ante Lituania por un escandaloso 0-3.
Antic ha hecho todo lo contrario que Domenech después del Mundial: apostar por los que vienen pegando fuerte por detrás. Serbia llega con una generación de jugadores jóvenes excepcional. Tenemos, por ejemplo, a Miralem Sulejmani, un delicioso centrocampista de 19 años con muchísimo gol llamado a explotar este año en el Ajax, y junto a él una larga lista de futbolistas que comienzan a hacerse un nombre en Europa: Gojko Kacar, Bosko Jankovic, Zoran y Dusko Tosic, Zdravko Kumanovic, excelente mediocentro de la Florentina, o Antonio Rukavina. Todos esos chavales se combinan con otros jugadores más experimentados como Vidic, titular indiscutible en el United, Lazovic, titular en el PSV, Marko Pantelic, máximo goleador del Hertha, Branislav Ivanovic, costoso fichaje del Chelsea, Nicola Zigic o Dejan Stankovic, un clásico del Calcio que todavía tiene mecha con 29 años. No lo tendrá fácil Francia, porque además de jugar contra la presión, deberá hacer frente a la ilusión de una renovada selección serbia.



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