
El devenir de un combinado nacional y el de la liga del mismo país no tienen por qué llevar caminos paralelos, bien lo sabemos en España donde hemos tenido durante años la mejor liga del mundo sin que la selección hiciese nada destacado en los grandes torneos, y sin embargo, la selección española conquistó la Eurocopa cuando la Premier nos adelantó por la derecha como la mejor liga del mundo. No obstante, desde hace algunas temporadas es palpable que la otrora mejor liga del mundo, la italiana, no alcanza el nivel de la Liga y la Premier, y su selección no es tampoco, ni mucho menos, la misma que se proclamó campeona del mundo. Ambas, Calcio y Squadra Azzurra, han ido de la mano en lo que a declive se refiere.
Italia ha disfrutado durante la última década de un grupo de gladiadores de primer nivel aderezado con un puñado de futbolistas capaces de marcar la diferencia. Lippi fue el encargado de ordenar las filas y trazar la estrategia con la que Italia conquistaría de nuevo el imperio tras vencer en la batalla final a los galos. Así, jugadores como Totti, Pirlo, Del Piero, Cannavaro, Buffon, Nesta, Toni, Inzaghi, Zambrotta, Camoranesi, Gattusso o Materazzi han brillado tanto en la selección como en sus clubes, pero el DNI de todos ellos apunta a una retirada próxima del fútbol al más alto nivel y el relevo generacional se convierte de esta manera en cuestión obligatoria.
Años atrás veíamos cómo los equipos italianos dominaban en Europa y ofrecían en competiciones domésticas grandes enfrentamientos en los que no sólo los tres grandes de siempre como Milán, Juventus e Inter peleaban por la hegemonía transalpina, sino que otros clubes como Parma y Lazio, con fuertes inyecciones económicas, peleaban de tú a tú con los grandes a base de construir potentes plantillas a base de talonario y se lograron títulos en Europa. A ellos cabría sumar la Roma, que creció mucho a principios del nuevo siglo de la mano de Capello en el banco y Totti en el campo.
Sin embargo, el dinero se acabó para Parma y Lazio y con ello su presencia en lo más alto del fútbol italiano. No sólo para ellos, pues los grandes también acusaron la recesión económica y entraron en una economía de guerra en la que el ahorro se postulaba como cuestión fundamental, al menos respecto a gastos pasados. Así hasta hoy y valga un ejemplo: el de un Milán que ingresó 60 millones por la venta de Kaka’ y que apenas reinvirtió ese dinero en la contratación de nuevos jugadores. Un Milán que ha apostado en las últimas temporadas por jugadores veteranos, ¿obligación o devoción? La realidad es que deportivamente no le fue mal al equipo rossonero de la mano de Ancelotti, pero también es cierto que dichos jugadores suponían un gasto inferior que el de estrellas en su mejor momento.
No parece el mejor momento para hablar de la crisis del fútbol italiano, selección aparte, ya que el Inter de Mourinho lo ganó todo, pero hay que subrayar que los nerazurri han dominado el Calcio en las últimas temporadas y, más que una resurrección de la Serie A, ha supuesto la fortaleza de un club que ha fichado con acierto y ha estado bien dirigido desde el banquillo, primero con Mancini y después con el técnico portugués. Por su parte, la Juve fue protagonista del escándalo que terminó por ahogar a la liga italiana con el amaño de partidos del que fue partícipe Luciano Moggi, antiguo presidente del club de Turín y que acabó con el club en la Serie B. Fue la gota que colmó el vaso para una liga que estaba no hundida, pero sí tocada.
El paso de los años ha sido irrevocable para ese grupo de jugadores que reinó en Alemania en el 2006, y también lo ha sido quizá el formar parte de una liga y unos clubes que no se hallaban en su mejor momento. No es el caso del Inter, pero el conjunto de Moratti es un club que hace honor a su nombre, Internazionale, y conforma una auténtica torre de babel en la que los italianos, salvo honrosas excepciones, brillan por su ausencia. Así, Materazzi ha perdido su condición de titular con el paso de los años y Toldo hace ya tiempo que no es titular. Santon se presenta como la esperanza italiana tras la decepción de Balotelli. Y es que si echamos un vistazo a la lista de Lippi para Sudáfrica comprobaremos que hay varios futbolistas que no juegan en los gigantes del Calcio, y que la mayoría de los que sí militan en sus filas conforman ese grupo de jugadores que vieron su mejor momento en el 2006.
Jugadores como De Rossi han de ser los abanderados de la nueva Azzurra y guiar a los Montolivo, Criscito, Giovinco o Acquafresca hacia un necesario renacer de la selección italiana. Cesare Prandelli, tras sus éxitos en una Fiorentina que trataba muy bien al balón, será el encargado de dirigir desde el banquillo a una nueva Italia. ¿Habrá vendetta? La respuesta en el 2012, en Ucrania y Polonia. Esperemos que los mayas se equivoquen y podamos ver esa Eurocopa.
Foto | SAPO!!™
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Comentarios
Muy bueno el articulo!! Por que no haceis mas relacionados con el Calcio? ^^
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