
Domenech puede respirar tranquilo, al menos de momento. Ayer Francia salvó los muebles ante Serbia en Saint Denis, ganando 2-1 gracias a goles de Henry y Anelka… Salvaron los galos la cabeza de su entrenador y ahora tanto ellos como el conjunto de Antic cuentan con tres puntos. Ambos están a tres puntos del sorprendente líder de este potente grupo: Lituania, que después de pasar por encima de Rumanía el pasado fin de semana ganando 0-3, le ajustó las cuentas ayer a Austria con un claro 2-0.
Sin duda, Lituania se está convirtiendo en la auténtica sorpresa de esta fase clasificatoria para el Mundial. Nadie podía contar con ella pero la realidad es que al menos por el momento va a ser tenida en cuenta. No es la lituana una selección potente, no tiene grande estrellas, ni siquiera cuenta con un goleador nato que triunfe en una gran liga… Es un caso, el suyo, extraño, realmente genuino, que sólo se puede explicar por el entrenador que la dirige.
Todo hay que atribuírselo, por lógica, al nuevo técnico, el portugués José Couceiro, que aterrizó en el fútbol lituano este verano y que desde entonces no ha hecho más que generar ilusión. Couceiro compagina su cargo de seleccionador con el de entrenador del FBK Kaunas, el equipo más importante en títulos del país. Llegó a dicho club el pasado mes de julio e hizo historia al elminar en la segunda ronda de acceso a la Champions al Glasgow Rangers. En Ibrox el FBK sacó un empate y en casa ganó 2-1. Después los lituanos cayeron en el último paso hacia la Champions contra el Aalborg danés, pero ni con ésas se restó mérito a lo obtenido.
Con ese crédito Couceiro se ha presentado Couceiro en la selección, logrando dos victorias inesperadas, sobre todo la primera. Dichos triunfos pueden ser calificados de épicos, porque el potencial lituano es realmente reducido. La mayoría de sus jugadores son fruto de la cantera del FBK y curiosamente hasta cuatro de ellos militan en el Hearts escocés. Saulius Mikoliunas, interior derecho con gol, de lo mejorcito que tiene a sus órdenes Couceiro, Cesnauskis, Ksanavicius y Marius Zaliukas integran la nómina de dicho equipo escocés. Obviamente esta situación no es casual: todo se explica con la figura de Vladimir Romanov. Adinerado banquero de Lituania, es un auténtico magnate que hizo su fortuna de la nada. Dicen que en su infancia era un simple dependiente de una tienda de discos. Verdad o no, la realidad es que hoy en día es propietario del Hearts, que desde que lo adquirió ha dado un paso adelante e incluso se proclamó campeón de Copa en 2006, el FBK Kaunas y el Minsk de Biellorrusia. Además, Romanov representa a la mayoría de los jugadores lituanos de nivel, de ahí a que muchos de ellos fichen por el Hearts o al menos pasen por ese club para luego dar un salto mayor, como es el caso de Andrius Velicka. Fue precisamente Romanov el principal responsable de que Couceiro aterrizara en Lituania.
Hay otro buen ramillete de jugadores de esta selección que se desempeña en la liga local, así como en Rusia, como es el caso de Edgaras Cesnauskis, que juega sin mucha continuidad en el FK Moscú, Klimavicius, central del Dinamo no habitual, Ignas Deduras, igualmente zaguero con pocos minutos en el Spartak y Zydrunas Karcemarskas, portero suplente del Dinamo.
Hay sin embargo jugadores con algo de talento. Uno de los líderes de este equipo es Tomas Danilevicius, delantero de 30 años que juega en el Calcio desde 2002, ahora en el Livorno. Compañero de Diego Tristán, Danilevicius sólo ha respondido con goles en la Serie B, aunque cuando juega con su selección se crece. Ayer por ejemplo dio la victoria a Lituania con un doblete. Otro delantero interesante es Andrius Velicka, que este año va a intentar triunfar en el Rangers. Criado en el FBK Kaunas, donde era un auténtico hombre gol, Velicka marchó a Escocia en 2006 para hacer dos muy buenas temporadas con el Hearts. Tras un breve paso por el Viking noruego ha fichado por los de Ibrox. En cuatro jornadas ha jugado dos partidos como titular y ha hecho un gol. Éste debe ser el año de su confirmación fuera de su país.
Otro delantero de la selección lituana es Jankauskas, posiblemente el mejor jugador lituano de los últimos tiempos, viejo conocido de la liga española, pues estuvo tres campañas en la Real, donde logró 19 tantos en 55 choques. También hizo buenos números en Rusia y Portugal y ahora juega en el Skonto de Riga. Hasta hace poco era titular fijo pero con la llegada de Couceiro se ha visto relegado al banquillo.
Pero sin duda el mejor futbolista de este equipo es Marius Stankevicius, central de 190 centímetros, fijo en el Brescia en los últimos años y flamante fichaje de la Sampdoria. Con 27 primaveras tiene un prometedor futuro por delante en un conjunto de la zona medio alta del Calcio y sobre todo es el líder de la zaga lituana, el jugador con más peso, el auténtico capo de esta sorprendente selección.
Dicho todo esto, queda claro que los mimbres que tiene entre manos José Couceiro no son nada del otro mundo. De ahí a que su trabajo tenga que ser subrayado con mayúsculas. La historia de Couceiro es curiosa. Miembro de una familia noble portuguesa, incluso tuvo como antepasado a un primer ministro de Portugal, en su linaje el fútbol es una religión, debido a su tío abuelo, Fernando Peyroteo, un auténtico mito del Sporting de Lisboa, miembro de la mítica delantera de los cinco violines. En 187 partidos marcó 331 goles en la liga lusa, cifra ni siquiera fue superada por el legendario Eusebio.
Couceiro devolvió al fútbol a su familia iniciando su carrera de entrenador en el Alverca para tomar las riendas en la 04/05 el Vitoria Setúbal. No le pudieron ir mejor las cosas con este equipo, con un gran arranque de temporada, hasta el punto de que el Oporto, cuando echó a Víctor Fernández a mitad de campaña, decidió contratarle. El trabajo de Couceiro fue bueno pero los malos resultados de su predecesor en el cargo fueron demasiado lastre y aunque peleó el título hasta el final fue el Benfica quien se llevó el gato al agua. A Couceiro le ofrecieron seguir en el Oporto, en la dirección deportiva, pero prefirió continuar en los banquillos y aceptó una oferta del Belenenses, donde no tuvo mucha suerte. De ahí a la selección sub 21 de Portugal, donde consiguió muy buenos resultados, aunque no logró clasificar a los lusos para las Olimpiadas, la única mancha de su trayectoria.
Su carrera tomó hace meses un giro radical, cuando recibió la llamada de Vladimir Romanov. La forma del magnate para que cambiara su prometedora carrera en Portugal y por el frío báltico resulta obvia. Y la apuesta no le ha salido mal a ninguna de los dos, para nada. El FBK ha hecho historia en Europa y está peleando la liga, mientras que la selección apunta a todo por increíble que parezca.



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