
Tiene nombre propio de novela de García Márquez, pero no, no es de Macondo ni de ningún sitio cercano al Caribe. Aquivaldo Mosquera viene de un pueblo no muy alejado a Medellín, una de las tantas poblaciones perdidas en esa América Latina profunda, a veces olvidada. Es tierra la suya de gente de color, donde los blancos a penas existen. Con sus modales refinados y exquisita educación, a parte de un buen hacer futbolístico incuestionable al otro lado del charco, consiguió primero triunfar en el Atlético Nacional, de ahí fichar en México, triunfar en el Pachuca e incluso ser nombrado mejor defensor de América.
Este verano el Sevilla pagó ocho millones de euros por hacerse con sus servicios. Se trata del mayor desembolso que han realizado los nervionenses en su historia. Las expectativas generadas en torno a este defensa eran máximas. Pero en cambio poco a poco todas las buenas palabras se han ido diluyendo, debido a las endebles actuaciones que ha cosechado con el conjunto andaluz. Mosquera es un ídolo en su país, capitán de la selección colombiana. Precisamente con Colombia hizo un partidazo ante Brasil, que le renovó en cierto modo el crédito. Parecía que terminaba de arrancar, pero el choque que brindó en la última jornada ante el Villarreal, con dos fallos de marcaje y un penalti absurdo, le hicieron descender a los infiernos, otra vez.
Mosquera está frustrado, porque no dio el salto a España por dinero. Su sueño era triunfar en Europa. En cambio todo le está saliendo mal y ya comienza a ser objeto de guasa en las calles de la capital del Guadalquivir en torno a su persona. Sin embargo, como si nada de eso importara, en su país, lejos de tierras hispalenses, el bueno de Aquivaldo la rompe. Ayer le amargó la vida a Argentina, fue una auténtica muralla e incluso le ganó la partida a Messi en una jugada crucial, cuando el barcelonista amenazaba con quedarse solo.
La pregunta por tanto es qué le pasa a este futbolista por el que Monchi, Orta y compañía apostaron con fuerza el pasado verano. Cuesta explicar porqué en Sevilla parece un manso corderito, pero en cambio en México y Colombia lo consideran como el aguafiestas número uno, un futbolista imprescindible. Quizás le falla la confianza, quizás sea que aún no ha tenido tiempo para acoplarse a las exigencias del campeonato español. Nadie duda de que se trata de un magnífico futbolista. En Europa tiene que demostrar aún sus galones de líder en la zaga. Y el problema es que en el fútbol el tiempo es incluso más que oro.


Comentarios
Estoy bastante de acuerdo con tu opinión Juan. Aquivaldo en su país y suramérica es considerado un gran futbolista, miestras que en España no lo ha demostrado de forma clara (solo partidos puntuales como Madrid y Steaua). Tal vez sea porque ha tenido que viajar de forma muy consecutiva a su país para jugar con la selección o porque Juande no le daba la suficiente confianza que necesita un jugador en esas zonas del campo.(Igual le sucede a Boulharouz).
P.D: Un apunte Juan, creo que Mosquera no ha sido el fichaje más caro del Sevilla. Tengo entendido que fue Kone con 14 millones este verano. Sin ir más lejor Chevantón costó unos 11 o 12 millones.
Saludos.
Llevas razón nerthus. Koné sí ha costado más, pero Chevantón no costó doce, sino más o menos lo mismo, creo que algo menos. Saludos
"… Es tierra la suya de gente de color, donde los blancos a penas existen". Supongo que el Sr. Baeza toma sus datos demográficos del cine B de Hollywood, porque si se tomara el tiempo de revisar, digamos algo fácil, Wikipedia, podría haber visto fácilmente que la población caucásica, esto es, blancos y mestizos (o, si le suena mejor, criollos), contituye el 78% del total. Es obvio que en el fútbol colombiano, como en el de muchas partes del mundo, los jugadores de raza negra constituyen una parte importante del total de jugadores por un montón de razones que todos conocemos, bueno, casi todos, parece. Por otra parte, ese "a penas" se refiere a que los blancos difícilmente (penosamente) sobreviven en esas tierras o lo que quería escribir era "apenas"? Aunque futbolísticamente es un artículo interesante, creo que hubiera requerido una revisión isofacta antes de haberse publicado.
A veces las ganas de criticar ciegan en algunos comentarios. En ningún momento he dicho que en Colombia la mayoría sea gente de color. Me he referido a la localidad de naciemiento de Mosquera, Apartadó, donde efectivamente las personas de color son clara mayoría. Además, es obvio que la celeridad con la que se hacen algunos post pueden repercutir en algunas erratas como a penas separado. Supongo que puede pasar a todo el mundo. Yo al menos no orino colonia. Saludos
Yo se que le pasa: que no esta al nivel de este futbol. Por lo menos hasta que lo demuestre, porque nos esta haciendo ver eso…