Cuando apagué la televisión el Sevilla ganaba uno a dos al Almería y Rodrigo Ríos, más conocido como Rodri, ocupaba butaca en el banquillo. En ése momento pensé que había poco que ver, que por muy bien que estuviera haciendo las cosas el cuadro de Lillo nadie lo salvaría de la derrota ante un equipo que se jugaba la plaza de Champions y que tenía el viento a su favor.
Esta tarde me entero que el delantero del filial, Rodri, marcó en el último suspiro el gol que colocaba al Sevilla en la cuarta plaza, es decir, en la última que da derecho a jugar la Champions League el curso que viene. Al ver la noticia lo primero que me vino a la mente fue su rol de ariete salvador que le está acompañando en momentos clave de su lactante carrera. Lo segundo fue escribir éstas líneas.
Rodri viene jugando en el primer filial sevillista pero antes fue un jugador muy importante en el Sevilla de Juveniles que ganaron las dos últimas Copas del Rey. El año pasado hizo algo muy parecido a lo que hizo ayer en el primer equipo. Cuando el Athletic de Bilbao besaba la Copa del Rey apareció Rodri, quién sino, para empatar cuando el árbitro miraba el reloj y tenía el silbato en la boca. No se llegó a los penaltis porque en la prórroga, otra vez Rodri, volvió a anotar para el Sevilla consiguiendo que ganasen la final.
Es tan increíble como cierto. Para Rodri ayer fue su primera vez que jugaba en Primera División pero no lo fue a la hora de hacer el gol que daba de beber a su sediento equipo en el último aliento. Quién sabe si el Sevilla ha encontrado a su chico milagro, lo que parece poco probable es que Rodri no nos guarde más gestas como ésta para el futuro.
Vídeo | 9vidx


Comentarios
Rodri tiene ese nervio de goleador de raza, oportuno y decisivo, insistente y odioso para los defensas. A poco que temple esa cabeza que a veces le echa de los partidos, este chico tiene nombre de leyenda futura. Ojalá
Rodri tiene el espíritu del fútbol de la calle, incansable, encarador, canchero y luchador hasta el último centímetro, una pesadilla para los defensas cuando inicia sus escaramuzas. Además lleva escrito en el ADN el amor por los colores sevillistas, y con este gol recibe un definitivo e inesperado empujón a su carrera. Si hubieran sido Koné o Chevantón los que han de realizar su temerario y acrobático remate en el último minuto, hoy día seríamos quintos, dicen algunos por aquí...
El gol estuvo muy bien, no sé como pudo marcar de esa manera, no sabía si jugaba al fútbol o estaba haciendo kárate o algo así.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect