
Sí, hace cincuenta años. Cincuenta años en los que se han perdido varias generaciones de sevillistas. Cincuenta años de sin sabores hasta hace muy poquito. Cincuenta años de muchas desilusiones y por fin ahora, por fin hoy, el Sevilla regresa a la máxima competición continental. Igual que esta noche, un 19 de septiembre de 1957, el conjunto hispalense debutaba en la Copa de Europa recibiendo en el viejo Nervión al Benfica portugués. En esa edición el Sevilla llegó hasta cuartos de final, cayendo ni más ni menos que con el Madrid de Di Stéfano. El partido contra los portugueses lo ganó por 3-1.
Ahora vuelve. Regresa al circo de los grandes sin querer ser el payaso de los experimentados trapecistas. Pero tendrá que cuarrárselo para que no le llamen novato, por mucho de que su participación en la presente edición de la Champions esté levantando mucha expectación. Las palabras de Arsene Wenger en la previa, poniéndole entre los favoritos para llegar hasta el final, dicen mucho. Pero las palabras son sólo eso, palabras. Esta noche a las 20:45 horas llega la hora de la verdad. El balón comenzará a rodar en un terreno de juego tan moderno como espectacular. Quizás el Emirates carece del misticismo del viejo Highbury, pero sin duda es uno de los estadios donde más placer puede dar ver un partido de fútbol.
Sobre todo si se trata de un encuentro vistoso, como es el caso. Porque si el Sevilla es un conjunto insultantemente ofensivo, del Arsenal podemos decir más de lo mismo. El Arsenal es la excepción del fútbol inglés. El Arsenal es la contra cultura del balompié típicamente británico. El francés Wenger ha ‘europeizado’ a un equipo que precisamente cada vez más es antipático para sus rivales por alejarse del tradicional estilo de juego de las islas. Ése es el Arsenal.
Son dos equipos los que se enfrentan esta noche del mismo corte. De ahí a que el espectáculo esté casi (recuerden que en el fútbol 2 + 2 no tienen porqué ser 4) asegurado. Espectacular, por ejemplo, promete ser el duelo que mantendrán Cesc y Poulsen. Ahí se puede decidir el encuentro. Un jugón contra un perro de presa. Parar al catalán será fundamental. También será importante que los nervionenses salgan al terreno de juego como lo hicieron hace un año en White Hart Lane ante el Tottenham. A un equipo inglés no le puedes dar la pelota, tienes que ir a por él y sobre todo en este caso por las características del Arsenal, estar siempre con la caña preparada para aprovechar los espacios que dejará el conjunto londinense cuando se vuelque arriba.
Será un choque rápido y de intensidad. Hablamos de dos equipos veloces que intentarán imprimir sus ritmos. En el caso del Sevilla la titularidad de Navas está confirmada y en la izquierda sería bueno que jugara Capel, otro puñal asesino, más que Duda, que aunque tiene un guante en su zurda no es ni la mitad de desequilibrante que el almeriense. Son pequeños detalles, porque el más importante estará en el gol. Los delanteros sevillistas están enrachados y bien se sabe que a Kanouté lucirse en Inglaterra es algo que le gusta, porque en cierto modo se resarce de su discreto paso por la Premier. El Sevilla en los últimos encuentros es todo contundencia y al Arsenal, en cambio, le cuesta marcar mucho más.
Todos estos análisis no servirán de nada cuando el árbitro diga que comienza el baile. Pero claro está que si Poulsen maniata a Cesc y el Sevilla explota sus extremos en las contras, mostrándose Kanouté igual de contundente que en las últimas semanas, hay motivos para la esperanza. No obstante, en frente ‘sólo’ hay jugadores del corte de Adebayor, Rosicky, Van Persie, Gilberto, Touré o Senderos. Sin duda, un partidazo, quizás junto al Barça-Olympique de Lyon, el más atractivo de la primera jornada de liguilla.


Trackbacks