Ayer se enfrentaban dos de los mejores equipos del campeonato: Valencia y Sevilla. Un partido del que se esperaba que saltaran chispas, y un buen espectáculo. Lo cierto es que fue un gran partido, entre dos conjuntos que llegaban en momentos diferentes tras lo acontecido en la última semana. Un Valencia recientemente eliminado de la Liga de Campeones, al que sólo le queda dar el todo por el todo en la Liga y acabar lo más arriba posible, y un Sevilla que se acababa de meter en semifinales de la UEFA a costa del Tottenham, en la que está siendo una de las mejores temporadas de su historia.
Juande sacaba un once inicial poco habitual, buscando dar descanso a sus jugadores después del desgaste de la UEFA, y pensando en el partido de Copa del Rey de esta semana ante el Deportivo. Además de contar con varias bajas, la más importante sin duda la de Kanouté. A pesar de ello el inicio del partido trajo consigo el dominio sevillista, que nos hacía presagiar a todos que el Valencia lo tendría muy complicado para llevarse la victoria. Media hora de juego con ese pensamiento hasta que David Villa comenzó su recital con un gran gol.
Se movió por toda la línea de tres cuartos del ataque valencianista, hasta que culminó una pared fantástica con Marchena con un toque sutil que batía a Cobeño por alto. El Sevilla dominaba, pero tenía muchos problemas para culminar las jugadas en ataque. Sin embargo al Valencia le bastó con tener una ocasión para materializarla.
Poco después, penalti de Miguel sobre Jesús Navas. Este si lo pitaba, al contrario de uno que poco antes había pedido Luis Fabiano por empujón del propio jugador luso. La pena máxima la ejecutaba Maresca, pero Cañizares despejó el esférico en una gran intervención. Sólo por la forma de perfilarse hacia el balón del jugador italiano en la carrera, se podía intuir hacia dónde iría el disparo.
Este fue el mazazo definitivo para los de Juande, y a la vez espoleó a los de Quique Sánchez Flores. Sobre todo en la segunda parte, aunque antes del descanso Villa gozó de otra ocasión en una excelente jugada personal. Tras irse en una contra de tres jugadores sevillistas, intentó una vaselina que saldría por encima del larguero.
Nada más arrancar la segunda parte, Joaquín metió un buen pase a Villa, que fue derribado por Hinkel dentro del área cuando este se disponía a disparar. Penalti claro, y expulsión por tratarse de una ocasión manifiesta de gol, y ser el último defensor. El propio delantero asturiano transformaría la pena máxima, suponiendo su gol número trece en Liga.
Acababa de empezar la segunda parte, pero con un 2-0 en contra y un hombre menos, pocas opciones tenía el Sevilla. El antecedente del partido ante el Barça que remontaron con un hombre menos les permitía tener esperanza, pero lo cierto es que el Valencia fue claro dominador, y por ocasiones se podría haber ido del terreno de juego con una renta mayor.
Joaquín sigue gozando de una buena racha. Cada vez se parece más a ese jugador que enamoraba en el Betis. Con confianza, trabajador, y llevando mucho peligro. Tuvo ocasiones para redondear su magnífica actuación con un gol, pero finalmente no pudo ser.
Como último apunte, ese impresionante regate de Villa a Dani Alves. Al guaje le habían salido las cosas, y se encontraba con confianza. Ese gesto de cara a la galería quedará en las retinas de los aficionados durante mucho tiempo. A continuación os dejo el vídeo, para quien todavía no lo haya podido ver.
Foto | Valencia CF


Comentarios
Este chaval esta creciendo a un ritmo vertiginoso, pronto vendrán los grandes para llevarselo, si no, al tiempo.
Villa sigue creciendo y la verdad que en el Valencia, muy a mi pesar, acabará yéndose.
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