
Ocurrió en el 2006, año en el que el mundial se disputó en Alemania y en donde Brasil, Argentina, Portugal, finalista de la Eurocopa disputada en el 2004, o la anfitriona partían como favoritas. Por supuesto estaba Italia aunque no se la consideraba quizá como una de las grandes alternativas al título, y a Francia ni siquiera se la mencionaba como posible candidata a hacer algo importante. Una selección de cuyos jugadores, comandados por un Zidane próximo a la retirada tras la cita mundialista, se decía que ya no estaban para grandes empresas en base a la fecha de nacimiento de su carnet de identidad. Ambas fueron superando rondas hasta que finalmente, y contra todo pronóstico, se dieron cita en la gran final.
Era aquella selección italiana un equipo muy fuerte en defensa, todos ellos asegurados a todo riesgo por el meta Buffon, por aquel entonces el mejor del planeta fútbol. La defensa la formaban dos laterales con licencia para atacar, con Zambrotta por la diestra y Grosso, héroe en la tanda de penaltis, en la siniestra. Materazzi, sustituto del lesionado Nesta y protagonista tanto por su eficacia defensiva como por conocer de cerca la calva de Zidane, acompañaba al que era el líder indiscutible de aquella defensa y que completó uno de los mejores mundiales que se le recuerdan a un defensa central: Fabio Cannavaro. Su seguridad, colocación, jerarquía y capacidad de mando le hicieron protagonista de aquella Italia campeona del mundo, más que sus compañeros frecuentes del área contraria como Totti o Luca Toni.
La mayor clave de aquel equipo no estaba en ese nueve italiano que siempre está ahí para alcanzar la red contraria ni en el jugador que marca individualmente las diferencias, sino en su fortaleza defensiva, y a partir de ahí se construía el resto de la edificación. Tras la sorprendente victoria de Grecia en la anterior Eurocopa, y con el triunfo de la Italia de Lippi en Alemania, se completaba una etapa en la que el fútbol menos vistoso y más proclive a la efectividad, en el que se buscaba la victoria antes que el juego, parecía dominar las inscripciones en las copas más importantes, más aún al comprobar que la selección brasileña de Dunga se coronaba campeona de la Copa América.
España acabó con esa tendencia en la Eurocopa de 2008, y a nivel de clubes, el Barcelona lo ganó todo con un sistema de juego en el que el buen trato al balón era prioritario. A la selección italiana no le fueron bien las cosas tras la victoria mundialista: Lippi dejó el cargo y Donadoni no alcanzó los éxitos de su predecesor. En la Eurocopa, Italia fue eliminada en la tanda de penaltis por España tras un duro partido en el que el equipo transalpino logró desactivar el juego español. Donadoni fue destituido tras este partido y Lippi volvía al cargo tras dos años sin ocupar banquillo alguno.
El año siguiente continuaría la debacle italiana con una paupérrima participación en la Confecup, y este ciclo ha quedado definitivamente finiquitado con la eliminación en la primera fase del Mundial de Sudáfrica. Es más que probable que jugadores como Pirlo, Gattuso, Zambrotta o Camoranesi, protagonistas de aquella victoria en Alemania, hayan disputado su último mundial, pero hay dos jugadores que destacan sobre el resto al simbolizar lo que significó para el fútbol aquel mundial ganado ante Francia, algo que se vio reflejado en los premios individuales que se otorgaron a final de año. Por un lado, un portero era galardonado, por vez primera desde que en 1973 lo lograse otro italiano, Dino Zoff, con el Balón de Plata. De esta manera, Buffon se consagraba como el mejor guardameta del momento. Pero el gran protagonista de aquel año fue un defensa central, Cannavaro, quien fue laureado con el Balón de Oro y el Fifa World Player.
Un defensa y un portero fueron, en contra de lo habitual, quienes fueron condecorados con todos los honores tras la victoria mundialista, dos futbolistas que reflejaron el camino que llevó al éxito ese año a Italia, en el que la defensa le ganó la partida al ataque. Cuestión de rachas. Cannavaro, tras una brillante etapa en la Juventus, fichó por el Madrid tras el descenso de los de Turín por el escándalo Moggigate, aunque en la liga española, poco acorde a sus características que resultan beneficiadas en un sistema con pocos huecos atrás –algo que difícilmente encontraría en el Bernabéu– no alcanzó en ningún momento la brillantez lograda en el Mundial de 2006.
Tras su retorno a la Juventus y su reciente fichaje por el Al-Ahli árabe, y con su renuncia a volver a enfundarse la elástica de los azzurri, Cannavaro dice adiós al fútbol de primer nivel con 36 años, 135 partidos internacionales, cuatro mundiales disputados y la capitanía de la selección italiana. Quizá otros defensas merecieron esos galardones individuales tanto o más que él, puede que algún compatriota suyo, pero él brilló en el momento justo y en el lugar adecuado.
Su retirada del más alto nivel parece coincidir con una Italia que cierra también un ciclo, quizá más por una generación de jugadores que sale y otra que parece llamar a la puerta, comandada por los Criscito, Acquafresca, Marchisio o Santon (donde Balotelli parecía también tener un lugar reservado pero que se niega a reclamar) que por un cambio de rumbo en el estilo de juego, y es que cuesta imaginarse una Italia renunciando a un equipo que empiece por la defensa. Aunque quién sabe, si Brasil defiende y su portero es una de sus figuras, y si Alemania juega al tiqui taca…
Foto | Giampaolo Squarcina


Comentarios
Esos años con Grecia ganando la Eurocopa del 2004, Italia el Mundial del 2006 fueron los peores años para "disfrutar" del futbol de toque. Suerte que luego aparecieron el Barça i España para mostrar al mundo que también se puede ganar torneos jugando a un futbol de toque y ofensivo.
Aun así, sin desmerecer el juego propuesto por los italianos, Cannavaro fue su gran estandarte, seguido por Buffon y así lo confirmaron los premios recibidos por ambos ese año...
Siento discrepar contigo que, sinceramente, dudo mucho que Italia cambie su estilo de juego. Creo que la palabra catenaccio es un gen que tienen todos los italianos amantes del fútbol.
Un saludo y bienvenido a NdF.
Suerte que luego aparecieron el Barça i España para mostrar al mundo que también se puede ganar torneos jugando a un futbol de toque y ofensivo.
BUENO creo que no hay que generalizar, con esta afirmacion parecieran los unicos que juegan "bien" al futbol, vamos que no todos los equipos o paises se basan en defender, hechando una miradita a la premier league podrian ver que existen varios equipos ofensivos, y no solo ahi, en varias ligas del mundo tambien, otra cosa es que no ganen las copas y competiciones mundiales por lo mismo (jugar tocando y ofensivamente).
-- editado por última vez a las 22:30
Me parece muy bién lo de Cannavaro, pero el nombre del día de ayer fue Keisuke Honda. Hablemos de nuevas promesas como él y no de viejas glorias.
buenas gabriel, creo que es de tus primeros post no?? Esta bien hacer mencion de cannavaro porque el mundial pasado fue nombrado mejor jugador del mundial y todo eso, pero yo creo que el nombre de ayer era claramente para Honda, el japones. Que partidazo hizo ese hombre por dios, con su gol y la asistencia del tercero con un regate increible...
Tenía seguridad, colocación y capacidad de mando. El tiempo pasa para todos y jugaba en defensas replegadas. Llegó a España y se "desnudaron" sus carencias porque no tenía tantas coberturas. Ha vivido en equipos eminentemente defensivos que han conseguido tapar su escasa cintura.
Un saludo desde Panorama Fútbol
Lo de no ser el hombre del día es porque Honda se lo llevó en el primer partido con el equipo nipón, y el último partido de Cannavaro con Italia me parece bien una mención especial para este pedazo de central. Pienso que el gran Paolo Maldini también se lo mereció, pero esto no es siempre justo, sino que se lo digan a los años mozos de Raúl.
Quiero comentar que lo de que el fútbol defensivo no esté de moda y no sea tan efectivo como antes me parece una broma, teniendo en cuenta el Triplete del Inter, y pienso que con un estilo "más de toque" Suiza no nos ganaría ni en 300 partidos, cada uno utiliza sus armas como mejor sabe.
Más pronto cae un hablador que un cojo, y ese hablador es Cannavaro, "tenemos la mejor defensa del mundo", si claro, mejor calladito porque queda mal siendo tan buen defensa.
Pero qué guapo es!!!
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