No es fácil lo del Barça. Aprendió a convivir sin el coraje de Carles Puyol. Luego, lo propio con Samuel Eto’o. Y ahora, más de lo mismo con Touré Yayá. Lo mejor es que el menos perjudicado es su fútbol. Si no hay una pieza, hay otra. Si no funciona uno, funciona otro. Este equipo es una máquina total, intratable en el Camp Nou y que ofrece la sensación de saber qué hacer en cada momento, teniendo calma y buscando el gol cuando más se precia.
Abbiatti, el peor y el mejor. La ausencia de Leo Franco obligó a Javier Aguirre a dar la titularidad al habitual guardameta en la Copa de la UEFA. El ex portero del Milan tuvo un comienzo aciago que le costó muy caro a su equipo. Cuando mejor lo estaba haciendo el Atlético, un centro sin excesivo peligro de Messi se convirtió en un pésimo rechace de Christian, que puso en bandeja a Deco el 1-0 en el marcador. El portero, que mostró sobre todo en la primera parte una galería de cómo no despejar balones, se rehizo con una segunda mitad encomiable en la que le detuvo todo a todos, en especial a un Henry que en algunos partidos parece querer hacer grandes a los porteros rivales.
Messi fue mejor que Agüero. Todas las miradas estaban puestas en los dos ‘Lioneles’ en vísperas al partido. El mago zurdo y el genio diestro tuvieron suerte dispar en el Estadi. El primero embelesó de nuevo a su afición con un nuevo tanto, el sexto seguido, en una magnifica mezcolanza con Henry y Ronaldinho, que supieron encontrar el hueco en el muro defensivo colchonero y se sacaron de la chistera una pared que la ‘Pulga’ transformaba en el segundo. El ‘Kun’ no se sintió cómodo en territorio rival y apenas pudimos disfrutar de su innato talento. Acabó sustituido por Luis García.



