
En Sevilla era consabido que la marcha de Daniel Alves, ese lateral que, claro que sí, pese a lo que muchos dijeron, costaba más de 30 millones de euros. Sin embargo, la decepción que el año pasado trajo consigo el rendimiento de su supuesto sustituto, Abdoulay Konko, que llegó por un precio considerable de ocho kilos, agravó aún más el vacío, motivo por el cual este verano el Club marcó el lateral derecho como una de sus prioridades a reforzar… Y llegó Sergio Sánchez.
Pero el fútbol guarda historias rocambolescas, curiosas, en ocasiones risueñas. Konko de todas, todas partía como suplente. El año pasado apenas tuvo continuidad por múltiples lesiones, pese a que en su trayectoria en Francia e Italia venía de jugarlo todo… Además, la actitud del marsellés, ante muchas cosas, dejaba que desear, en ocasiones daba la sensación de estar poco implicado en la dinámica de grupo. Sin embargo, en dos semanas ha cambiado la historia. En la primera jornada, por motivos personales, Sergio Sánchez se cayó la lista. Curiosamente, en el decepcionante debut sevillista en Mestalla, Konko fue uno de los pocos que salvó los muebles con nota, para sorpresa de muchos. Llegó la segunda jornada y Sergio Sánchez volvió a caerse, esta vez por una laringitis. Puertas abiertas de nuevo para Konko, que brindó un partidazo excepcional, incluso marcando un gol. Más allá de los tantos, el francés estuvo en todas, intratable atrás y con llegada arriba… Por primera vez en mucho tiempo, el Sevilla dio la impresión de tener a un verdadero lateral derecho.



