
Dícese del ser humano que es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Abel Resino es muy humano. Grave fue quitar al Kun Agüero en mitad de un partido de Champions, pero más grave todavía ha sido lo de hoy. Imperdonable no jugar al ataque desde el inicio, de poner a tu mejor once para levantar una eliminatoria que tenías perdida de antemano. Que Forlán empezara el encuentro en el banquillo es lo mismo que querer suicidarse con paracaídas.
Con diferencia, la mejor arma del Atlético, es su dulpa atacante, y a Abel no se le ocurre mejor idea que partirla por la mitad. Sonará ventajista viendo el nefasto resultado y peor juego de los madrileños, pero se veía a leguas que tal despropósito no iba a ningún lado. Fue caótico, no apareció ni el Kun, ni Maxi, y poco más Simao y Sinama. Cuando por fin puso a la pareja de baile sobre el tapete de O Dragao apenas tocaron el cuero hasta el final del partido.



