
Es el partido que todo atlético lleva esperando desde que comenzó la temporada, el encuentro que los colchoneros anhelaban desde aquella eliminación ante el Ajax, el que va a marcar el devenir de esta temporada, el que puede acabar de una vez por todas con los apelativos históricos que tanto daño le han hecho en las últimas décadas… El Atlético de Madrid tiene una oportunidad de oro para recuperar la grandeza perdida, no será fácil, pero puede lograrlo siempre y cuando sepa estar a la altura de las circunstancias.
Va el Atlético a jugarse los cuartos a un estadio complicado, con la necesidad de ganar o empatar con un mínimo de dos goles. En frente está el campeón de Portugal, un conjunto bien armado, que sabe lo que se hace en todo momento a diferencia de los madrileños, con jugadores muy desequilibrantes, con Lucho González como jefe de operaciones y dos grandes peligros arriba: el explosivo Hulk y el oportunista Lisandro López, un goleador letal… El Oporto es todo lo contrario al Atlético: un equipo resultante de un proyecto serio y consolidado que viene dando interesante réditos desde hace ya muchos años. Pero los colchoneros también tienen sus armas, una de ellas de lujo, el Kun Agüero, un futbolista sin igual, un artista del cuero que si tiene su noche, y la tiene que tener porque es en Champions donde deben brillar las estrellas, puede montar el taco.



