Disputada la última jornada antes del parón navideño, que durará hasta el trece de enero, el líder del calcio demostró una vez más lo que toda la temporada, que no juega bien, pero que gana. La mayoría de partidos se los ha llevado por la enorme pegada que tiene arriba.
Recibía al Atalanta y tenía todas las motivaciones para conseguir una victoria, pero en la primera parte jugó muy mal y su rival, correcto durante todo el partido, se adelantó con un gol del ex mallorquinista Doni. Después del descanso y de la charla del míster, imprimió más velocidad al juego, aprovechando un Figo en buena forma, y gracias a un tanto de Adriano, que no marcaba desde marzo, y un gol en propia puerta del conjunto de Bérgamo, le dio la vuelta al partido. Así pués, mantiene la ventaja de 7 puntos sobre el segundo clasificado, la Roma. Con la victoria de hoy se proclama campeón de invierno y además le sirve para igualar el récord de victorias seguidas de la Serie A, once, que precisamente tiene el conjunto de la capital.

El Parma es el claro ejemplo de lo tambaleante que es el fútbol. Lo único seguro que hay en este deporte es que nunca desaparecerá. Sin embargo, todos los que lo practican no pueden decir lo mismo. Este equipo ha visto lo que es la cima y el valle. El juego en Europa y la lucha por no descender en Italia. Un contraste demasiado fuerte.
Nadie se esperaba que el Barcelona no fuera a hacerse con el Mundial de Clubes. Por mucho que se quisieran quitar presión, el Barça era el claro favorito para hacerse con el título, entre rivales muy flojos como ya los propios culés demostraron
La Premier League no era la única liga europea que enfrentaba a primero contra segundo con ese 

