
De entre Zaragoza, Atlético, Villarreal y Getafe, pocos, muy pocos, imaginábamos que el que llegaría más lejos en la Copa de la UEFA sería el modesto conjunto azulón que dirige Michael Laudrup. Sin los maños, apeados a las primeras de cambio, anoche fueron los colchoneros y los castellonenses los que se despidieron de la competición europea después de ser incapaces de dar la vuelta a sus eliminatorias.
Comenzamos por las malas noticias. El Atlético no fue capaz de marcar un gol al Bolton en 180 minutos de eliminatoria. Ni en Inglaterra ni el Vicente Calderón los pupilos de Javier Aguirre encontraron la forma de batir la portería británica. Ya pintaba mal la cosa tras el desastroso partido de ida, en el que la absurda expulsión de Agüero y el tanto Diouf ponían en manifiesto que la vuelta no sería coser y cantar. El cuadro rojiblanco no supo poner en liza su superioridad y se topó una y otra vez con la maraña defensiva montada por Gary Megson, al que le salió la jugada perfecta. Tampoco ayudó que los que debían marcar diferencias no marcaron nada, y así, aunque tu rival sea infinitamente inferior, sólo un milagro te puede alejar de la quema. Una quema, por cierto, en la que empieza a arder sobremanera Aguirre.


Después de haber entrenado toda su vida en España, Lorenzo Serra Ferrer puso rumbo en septiembre del año pasado a Grecia para hacerse cargo del AEK de Atenas. Después de dos exitosas temporadas en el Betis, en las cuales logró la Copa del Rey y metió al conjunto verdiblanco en la Liga de Campeones por primera vez en su historia, el técnico español 

