
El choque que enfrentó ayer a Chile y Argentina en Santiago tenía una jugosa ración de morbo. La albiceleste se medía ante Marcelo Bielsa, aquel técnico que con la selección albiceleste completara en su día una brillante fase de clasificación para Corea y Japón y que luego fuera incapaz de conseguir que el conjunto diera la talla en tierras orientales. Ahora Bielsa dirige a los Chile y ayer no tuvo piedad con su país en un choque que se presentó caliente desde la previa. El hermano del Loco, Rafael Bielsa, político que incluso llegó a ser Ministro de Exteriores hace pocos años, dijo públicamente que el Coco Basile tenía unos métodos anticuados… Y no se tragó sus palabras, porque Chile bailó este miércoles a los argentinos y si quedaron 1-0 fue porque la diosa fortuna se alió con los argentinos. Dio igual, Chile hizo historia y ganó por primera vez en su historia en competición oficial a su rival vecino.
Argentina es un país, ciertamente parecido a España, muy voluble en el plano anímico. El optimismo que se despertó por el primer tiempo ante Uruguay se ha tornado días después en un pesimismo absoluto. “No somos nadie”, titula en su portada este jueves el principal periódico deportivo del país. Hay razones, en cualquier caso, para estar descontentos.


Los artistas siempre han tenido algo de bohemios, una personalidad fuerte, casi siempre, incomprensible para muchos. Juan Román Riquelme es posiblemente el futbolista de más categoría en Argentina, lo más parecido a un Miró por su capacidad inventiva, pero también el que mayor debates levanta, seguramente por ser un icono de Boca, con lo que ello conlleva para los que detestan al Xeneize. Román fue uno de los que más críticas recibió tras el Mundial. Se dijo que no había estado a la altura de las expectativas generadas. No lo pasó bien y a sus 28 años decidió dejar la selección, achacando que las ofensas recibidas afectaban en exceso a su madre. Algunos dijeron que era un excusa para quedar bien. Los más le creyeron. En cualquier caso, conociendo la fuerte personalidad del enganche se sabía que no iba de chiquitas. 

