Anfield es mística en día de Copa de Europa (el nombre verdadero de la Champions). De esos estadios que se transforman en los días importantes, al estilo de lo que ocurrió en San Mamés hace ahora una semana, o hace quince días en el Bernabéu. El estadio del Liverpool vive para esta competición, como sus aficionados, como el Real Madrid, y por esas cosas que sólo el destino determina, hoy es la primera vez que el Real Madrid desde el campo verá entonar el ‘You’ll never walk alone‘, en un sentimiento que a todo aquel que lo escucha en directo ve como su bello se eriza. Dicen, los que han mamado mucho fútbol y aman este deporte, que uno no puede morir sin visitar Anfield y sin vivir ese momento con el que su afición recibe al Liverpool.
El día a día de los Reds, también ha determinado un momento para la historia, y un español es ahora el privilegiado. Que The Kop, para alguien que entiende lo que es la historia de todo club de fútbol, como el anuncio no tiene precio. Fernando Torres es el privilegiado. El “the spanish number nine” acompañando su nombre con la “s” alargada.




No lo tenía fácil el Liverpool. Deudor de su mal inicio en el grupo de Champions (derrota en Anfield ante el Marsella y en Estambul ante el Besiktas), se presentaba en el Velodróme con la necesidad de ganar. Cualquier otro resultado le dejaba eliminado. Ya había iniciado una buena reacción en la segunda vuelta de la liguilla, goleando a Oporto y Besiktas, pero el punto de partida era muy bajo y la situación crítica.


