
Ayer se daba a conocer que la Real Federación Española de Fútbol y la Liga de Fútbol Profesional habían llegado a un acuerdo por el cual a partir de febrero podrán jugarse partidos de Segunda División los viernes y de Primera los lunes, a falta de que tal decisión sea ratificada por los clubes en la Asamblea General Extraordinaria del próximo 2 de febrero. Afirman que “no significa que se vaya a jugar estos días por decreto en cada jornada, sino que los clubes tienen potestad de pedirlo”, pero en cuanto ese partido de los lunes sea subastado entre las televisiones, se convertirá en una rutina.
Personalmente no me agrada la idea. En quien se debería pensar ante todo es en el aficionado y más especialmente en el que saca su abono para acudir cada dos semanas al campo. Hay que pensar en todos los inconvenientes que se le aparecerán cuando pongan un partido de su equipo un lunes a las 9 o 10 de la noche. La gente que estará trabajando, los que llegarían con el partido comenzado, los que no podrían ir porque al día siguiente tienen que madrugar, o los niños que salieron de clase hace unas pocas horas y tienen que quedarse en casa haciendo deberes. Qué pasa incluso con la gente que estudia o trabaja fuera de su ciudad y se hace el viaje cada fin de semana para ir al campo de su equipo. Qué pasa con las aficiones viajeras que acompañan a sus jugadores en cada desplazamiento. Todos esos problemas desaparecen de un plumazo cuando el fútbol, como toda la vida, es de los domingos, pero hoy en día el dinero de las televisiones manda.


Dicen que llega para acabar de romper la inexacta armonía del vestuario blaugrana. Que no es más que uno más en el camino hacia el fin del mejor Barcelona. Que la presencia de otro crack entre tanto crack fomentará los celos de una plantilla dicen que dividida. Dicen que tiene 29 años y que a su edad ya ha dado lo mejor de sí. Aseguran que su fichaje es más mediático que necesario. Que es un viejo sueño del presidente. Puede que en muchas cosas tengan razón, pero Thierry Henry ha sido, es y seguirá siendo, uno de los mejores futbolistas del mundo. Sin embargo, su fichaje, que costará 24 millones de euros, despierta escepticismo entre la parroquia culé. Por viejo, porque ha pasado casi toda la temporada en el dique seco por culpa de las lesiones, su llegada a la Ciudad Condal no acaba de convencer. También, porque se le esperaba hace un año y no quiso. Quizá llegue tarde. Pero más vale tarde que nunca.

