Me imagino a Diego López en el sillón de su casa. Pensando que él podría tener esa medalla que cuelga en el cuello de Víctor Valdés o como hace Iker Casillas, acariciar con mimo esa Copa del Mundo que, por hache o be, ha tenido que ver desde su casa. Es el regusto amargo de algunos que no pudieron estar en Sudáfrica pero que allanaron el camino hacia el país africano. El sabor amargo de quien se vio ahí y se encontró, al final, en otro sitio.
El caso de Diego López es el primero que me viene a la cabeza porque hasta última hora no se supo quién sería el tercer portero. Ser tercer portero es, salvo lesiones o sanciones del primero, un premio. Formas parte del grupo, asumes que tu concurso se limita a catástrofes inesperadas y, si luego sale bien, puede que alcances la gloria. No pretendo subestimar a nadie, pero imagino a los que lo han visto por la tele y presupongo la envidia sana que debe recorrer su cuerpo.
Como Diego, me viene a la cabeza Dani Güiza. Lo veo desconsolado el día que Del Bosque dio la lista de convocados. El jerezano, que no deja indiferente a nadie, participó en cinco partidos de la clasificación y en la Eurocopa también fue pieza importante. Otro es Marcos Senna, que como su compañero Santi Cazorla se quedó fuera a última hora. Ellos también ayudaron a cumplir el sueño. Negredo, Riera, Iraola en dos ocasiones, y Juanito, Monreal, Capel y Bojan lo hicieron en una ocasión. A ellos también se les debe un trocito del éxito.

A muchos se nos ha venido a la cabeza aquel certero disparo en Stamford Bridge cuando el Barcelona estaba contra las cuerdas del Chelsea. Entonces apareció él, para sacar el hasta esta noche el mejor disparo de su carrera. El barcelonismo enloqueció como anoche lo hizo todo un país. Andrés Iniesta, Don Andrés, será recordado siempre por ser el autor del gol más importante de la historia de España.
Hace tiempo que Manolo Jiménez no las tiene todas consigo en Nervión. El técnico de Arahal está completando números extraordinarios al frente del Sevilla, en cuyo banquillo lleva casi tres años, pero este hecho no ha sido suficiente para convencer a la afición. Un amplio sector del Ramón Sánchez-Pizjuán nunca ha confiado en él, y pese a que Del Nido llegó a definirle como el ‘Wenger español’, ni el tercer puesto alcanzado en la Liga la pasada campaña sirvió para despejar las dudas en torno a su continuidad. Lógicamente, los guarismos del equipo condujeron a su renovación con la entidad por una temporada más. Ahora, con el equipo cuarto en el Campeonato y clasificado para la final de la Copa del Rey, Jiménez sigue cuestionado.



Está totalmente roto. Kepa Blanco era su mejor amigo en el mundo del fútbol. Los dos se hicieron futbolistas de la mano. Los dos ganaron los Juegos del Mediterráneo con la selección sub 20. Los dos arrasaron en la 04/05 con el Sevilla Atlético, quedándose a las puertas del ascenso. Los dos se consolidaron en Primera en la 05/06. Los dos levantaron títulos. Puerta y Kepa eran algo más que dos simples compañeros de profesión. Eran uña y carne. Y ahora ya están separados para siempre, sólo en lo terrenal, claro. 


