
Los partidos de los dos grandes eran para ganar, incluso golear, como acabó sucediendo. Era muy previsible que después de la jornada de hoy siguiera la misma distancia de puntos. El Real Madrid pone goles, digamos que va a lo que va. El Barcelona es otra cosa, además de goles pone jugadas de obra de arte, magnifica el fútbol como espectáculo y hace realidad jugadas que solo están en las mentes de los más creativos. Pagar la entrada más cara sale barato en el Camp Nou.
El Barcelona goleó seis a cero a un Málaga común, muy lejos del Málaga revelación que lleva toda la temporada luchando por puestos Uefa y Champions. En los días previos se le atragantaban las palabras a Antonio Tapia, no era capaz de decir sin que su lengua diera más de un tropezón que en el Camp Nou había que marcar sí o sí para rascar algo. Imaginándose donde se metía y de la hazaña que tendría que hacer su equipo para poder irse a Málaga con un valiosísimo punto, o algo peor: una derrota sensata. Fueron seis y pudieron ser otros seis más.



