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Antoñito

El genio de Antoñito resurge en Jerez

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Antoñito

Comenzó muy tarde a cobrar por darle patadas al balón, porque su espíritu no casaba con el sacrificio que necesita tener un jugador para llegar al profesionalismo. Sus dotes artísticas, su calidad para esconder y mecer el cuero a su antojo, para revolverse y sentar a tres contrarios en un palmo de terreno, le valían para encandilar a los que le observaban en las plazas del barrio, pero para dar el salto había que correr… Y eso no iba con él. Las calles del Polígono San Pablo, en Sevilla, y el equipo de fútbol sala Rayo San Pablo eran los lugares donde desplegaba su talento… Dicen los que jugaron con él en un pabellón, que era imparable, que metía diez goles por partido. Ahora ese chaval que a finales de los noventa tomaba el balón como hobbie, con un genio inusual en sus botas, con una forma física siempre al límite de lo aceptable, con aire de eterno vividor y espíritu torero, capaz de arrancar las más sonoras ovaciones y el desencanto absoluto de un estadio entero, por igual, es uno de los hombres de moda de Segunda División y parece vivir uno de sus mejores momentos cuando ha sobrepasado la barrera de los 30.

Obviamente, hablo de Antonio Ramírez Pérez, más conocido como Antoñito. Su historia en el fútbol profesional comenzó de forma fortuita, jugando un partidillo de fútbol sala contra un grupo de desconocidos, entre los que estaban dos ex jugadores del Sevilla, ahora representantes. La exhibición del hispalense fue tal que ambos representantes, que entre otros controlan la carrera deportiva de Lucas Alcaraz o Gonzalo Castro, quedaron prendados y decidieron hacerse con sus servicios para colocarlo en el Sevilla B. Antoñito, que por aquel entonces jugaba con el Marchena en Regional Preferente y se entretenía con bolos de fútbol sala, dio el salto con 22 años al club de su vida, el que había seguido desde chico y al que iba a ver todos los domingos. Allí se encontró con un tal José Antonio Reyes y ambos formaron una pareja demoledora arriba, bajo las órdenes del debutante Manolo Jiménez. Antoñito firmó 40 goles y el filial nervionense ascendió a Segunda B.

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