En el primer amistoso previo al Mundial, España ha tenido delante a Arabia Saudí: un rival voluntarioso y con poco que perder; Por otra parte, internamente ha tenido al rival del desgaste físico de final de temporada y la readaptación a un nuevo equipo, que han dejado la sensación de lo que en realidad era el partido: un encuentro de “pretemporada”. Con todo, la victoria final de los españoles por 3 a 2 confirma los pronósticos y evita un bajón en la confianza de los aficionados, pese a que el juego exhibido se aleja de la brillantez que esperamos. Tiempo habrá para ello.
Sabemos que lo importante de este tipo de encuentros es, más allá del resultado, es ir cogiendo la forma, rearmando el equipo y adaptándose a las nuevas circunstancias. Seguramente por eso Vicente del Bosque ha optado por poner de inicio a los teóricos titulares, aunque con dos mediocentros de corte más equilibrado como Alonso y Busquets. Incluido Iniesta, al que le viene bien coger el ritmo de partido, y con la excepción del todavía renqueante Fernando Torres, ni siquiera con opciones de jugar. Tampoco lo hizo Cesc Fábregas. Como no es extraño, la selección española ha salido dubitativa en los primeros minutos., asentándose en el terreno de juego, con los once jugadores cambiando el necesario “chip” de jugar en sus equipos a jugar en la selección.



El gran extremo portugués Luis Figo podría ser el último en llegar a uno de los paraísos donde los futbolistas encuentran una manera de retirarse de la primera línea del fútbol profesional, pero cobrando el mismo dinero que en los grandes clubes, o más. Un buen negocio.

