Ciudad de La Plata: mismo escenario, misma sensación. Brasil ha decepcionado en su debut allí donde Argentina defraudó, por el 1-1 contra Bolivia, pese al golazo de Agüero. Las dos favoritos han comenzado su andadura con un fútbol muy por debajo de las expectativas. La Canarinha ha sido incapaz de hacer un gol. Ni siquiera en el primer tiempo. Ahí los brasileiros dominaban y llegaban con suma facilidad. Aunque las ocasiones no eran del todo claras y se perdían en un preciosismo estéril, parecía que el gol era una pura cuestión de tiempo. Robinho llevaba el equipo, retrasando su posición para ayudar en la construcción y enlazar la media con la delantera. El milanista fue la solución a la incomparecencia de Ganso. Actuación demasiado discreta la del crack del Santos, que enamoró en la final de la Libertadores contra el Peñarol. Se esperaba más de él, como de su compañero Neymar. Siempre peligroso, el llamado nuevo Pelé hizo algo en la primera parte y nada en la segunda. Aún así, los pentacampeones del mundo siguen siendo favoritos. Por futbolistas y por estilo de juego.

Misión cumplida. El Real Mallorca no ha pasado muchos apuros la última temporada. La culpa, en gran parte, la tiene un entrenador al que se le da muy bien dirigir en Palma. Y es que Gregorio Manzano, que logró su mayor éxito al ganar la Copa del Rey con el conjunto balear la campaña 2002-2003, ha sabido mantener la nave a flote, como ya hiciera a mitad de la temporada anterior (la 2005/2006) cuando Héctor Cúper dimitió y le devolvió las riendas del Mallorca. 

