Argentina saca conclusiones

Además del Francia-España —exquisitamente tratado por mi compañero Bruno Sanxurxo— hubo otro amistoso entre dos de las más grandes selecciones, Alemania-Argentina. Jugaron en Munich, en el Allianz Arena, y vencieron los pupilos de Diego Maradona por 0-1; un triunfo importante por el rival y por el escenario, pero que no ha proporcionado en la tierra de Borges la misma dosis de alegría que en nuestro país el triunfo de ‘La Roja’. Lo nuestro es ya euforia, mientras que los argentinos se encuentran ahora tal y como estaba España no hace mucho, atravesando una crisis de identidad futbolística. Ganaron al subcampeón europeo, pero no gustaron demasiado las formas; no entusiasmó el continente, aunque el contenido es vital y les permite crecer de cara al Mundial, coger aire y confianza.
Son muchas las voces que aseguran que Maradona ya tiene su once tipo para la cita de Sudáfrica. En ese once, por cierto, no entra Carlos Tévez sino Di María; el jugador del Benfica parece haberse hecho un hueco, poniendo difíciles las cosas también al mismísimo yerno del ‘Pelusa’, Agüero, sobre el que hablan allá en Argentina —tan avispados que son para los chismes, cuánto nos parecemos— que molestó al míster con unas declaraciones. Cierto es que el ‘Kun’ habló de que su futuro no lo decide Maradona, pero no parece razón suficiente para que éste tome represalia alguna. Sea como fuere, lo cierto es que el técnico tiene donde elegir, y parece haber elegido ya. Eso comentan los entendidos.

Escribir de la selección española es un reto importante. Y es que es el orgullo mismo el que le impide a uno escribir de manera limpia y ordenada. Como periodista, me queda tanto que aprender que siento complejos a la hora de hablar de la Roja, pues por primera vez desde que la razón me permite darle uso es la Roja la que está por encima de todos nosotros. Y bien que nosotros somos los aficionados —dignos del oficio de la opinión—, pero Iniesta, Xavi y compañía han elevado esto del fútbol a su máxima categoría, dando un sentido mínimo a cada una de las palabras que tratan de retratarles. Que conste, digo aquí, anteponiendo a cualquier otra cosa, que nada nos sitúa por encima del triunfo seguro, menos aún en el cercano Mundial. Pero afirmo también que es un placer haberme sentido fiel a toda una historia de desencantos, porque ahora, con tantísima satisfacción encima y dentro, me siento merecedor de semejante deleite. Imagino, estoy seguro, que ustedes también.
Argentina vivió ayer una de las tardes más extremas de su vida. Con Maradona en entredicho, en un campo sobre el que llovió torrencialmente y una Perú dispuesta a aguarle la fiesta, la albiceleste se adelantó con un gol del madridista Higuaín. El primer tanto llegó al comienzo de la segunda parte, gracias a un extraordinario pase vertical de Aimar a una internada muy de las del Pipita que, habilitado por un defensa que no tiró la línea, definió de tiro cruzado.






