La historia de Arsenal es similar a la de un cuento de hadas. Su caso es el de uno entre un millón, algo más que un “expediente x”. Digamos que se trata de un recital de éxitos que, año tras año, se han ido concatenando hasta desembocar en un final más que feliz, prácticamente tan indescriptible como increíble. Allá por los años cincuenta, concretamente un 11 de enero de 1957, los hermanos Grondona, Julio, hoy presidente de la AFA, y Héctor, junto a un grupo de amigos, decidieron poner en marcha una idea loca y apasionada: crear un tercer gran club en Avellaneda.
Los fundadores eran todos hinchas de Independiente y Racing, y por ello, a la hora de elegir los colores identificativos del emergente equipo, combinaron el azul de Racing con el rojo de Independiente. Así nació en un bar de Sarandí, localidad del partido de Avellaneda, un equipo que tomó el nombre del Arsenal inglés en homenaje a la gran temporada que realizaron aquel año los ‘Gunners’. Comenzó entonces un proyecto sin pretensión de competir con la Academia y el Rojo, sino más bien con el objetivo de demostrar que el fútbol puede unir tanto como separar, incluso en un país tan pasional como el argentino.



