Por fin en Vallecas tienen algo que celebrar. Algo importante, además. Se marchó la familia Ruiz Mateos, motivo de alegría para muchos, dejando al Rayo endeudado, eso sí. Y ahora, por fin, ha llegado el tan esperado ascenso a la Primera División. En un año marcado por los problemas económicos —hay que recordar que a los jugadores aún se les debe dinero y que han pasado meses sin cobrar— la plantilla ha cumplido con éxito en lo deportivo. A falta de dos jornadas, venció al Xerez (3-0) y certificó su regreso a la máxima categoría ocho años después. Es el sexto ascenso a Primera que logra el Rayo Vallecano en su historia.
La profesionalidad de estos jugadores ha quedado patente. Han resistido hasta el final para dar a la afición una alegría inmensa. Se puede contemplar en el vídeo. Casi diez mil seguidores franjirrojos se concentraron en la Fuente de la Asamblea de Madrid para celebrar el ascenso junto a los jugadores. Fue una fiesta natural, como mandan los cánones: fue vencer e ir a celebrarlo. Así, todo fue muy intenso. Justo después de derrotar al conjunto xerecista, la plantilla del Rayo se trasladó en un autobús descubierto hasta la fuente. La masa estaba eufórica. Los jugadores, también. Y lo celebraron juntos, literalmente. Sin nada que mediara entre los hinchas y los futbolistas. Antes, sobre el césped, ya se había improvisado una fiesta (*).


Con casi todas las miradas puestas en Sudáfrica y el debut de España el miércoles en el Mundial, hay ciertas noticias que, por estos lares, no pueden pasar desapercibidas. Una de ellas, nuestra categoría de plata, que este fin de semana vivió su penúltima jornada y que, una vez concluida, supimos que Real Sociedad y Levante vuelven a Primera División. La tercera plaza la ocupa el Hércules, que depende de sí mismo para subir pero que tiene al acecho a un Betis que este domingo sólo pudo empatar ante el Salamanca en un partido vital.
Tras varios intentos fallidos en los últimos años, el Xerez Club Deportivo logró en 2009 su primer ascenso a la Primera División. Las matemáticas hicieron de Chapín una fiesta el sábado 13 de junio, cuando el conjunto azulino venció por 2-1 a la SD Huesca y certificó su gesta, merced a un gol de Carlos Calvo en el último tramo del encuentro. Fue el punto y final a una historia llena de contratiempos, de sufrimiento y decepción, y de momentos muy delicados en lo económico. Pero es también la historia de una ciudad y un equipo llenos de ilusión que vivieron, por fin, el premio del anhelado ascenso.

