El mejor momento del fútbol español en su ya extensa historia sigue alargándose gracias a sus categorías inferiores. Desde hace muchos años las selecciones amateur de España vienen cosechando grandes resultados y, de hecho, siempre nos preguntábamos cómo podía ser que nuestros jóvenes siempre hicieran buenos papeles en sus competiciones, llegando a finales y levantando trofeos, mientras que la Selección Absoluta no dejaba de enlazar una decepción tras otra. Hasta que La Roja recuperó el trono continental en la Eurocopa de 2008, lo que supuso un cambio total, sobre todo de mentalidad, que nos llevó a lograr nuestra primera Copa del Mundo en 2010, un hito histórico que todos disfrutamos y celebramos como nunca.
Pero un año después de que Casillas levantará la copa dorada al cielo sudafricano, el fútbol patrio ha seguido dándonos grandes alegrías durante este verano. Primero fueron los chicos de la Selección Sub21 y ahora los de la Sub19, alcanzando un récord que nadie había logrado nunca: que las selecciones sub21 y sub19 de un mismo país ganen el Europeo de sus respectivas categorías el mismo año.
Puede parecer que simplemente es que el viento sopla a nuestro favor, que los pequeños están aprovechando algún tipo de inercia por las victorias de sus mayores, pero la razón de estas victorias estriba en el gran trabajo que se está realizando con las categorías inferiores en nuestro fútbol. Primero a nivel de clubes, ya que no cabe duda de que una gran cantidad de equipos han mejorado mucho su trabajo con los más jóvenes, y después a nivel federativo, donde tras deshacerse de algunas rémoras como Iñaki Sáez o López Caro, parece que aquellos que ostentan los cargos de mando están a la altura del gran potencial de nuestros jóvenes.




