
Para mí todo ha merecido la pena, y no me arrepiento de nada”
Al leer Ernst Happel llegará a vuestra memoria, posiblemente, el grato recuerdo de un 29 de junio del año 2008, cuando la selección española ganó en el campo austríaco del mismo nombre la Eurocopa ante Alemania. Es, también, el estadio donde el Ajax logró en 1995 su última Copa de Europa ante el Milan, cuando el equipo holandés estaba dirigido por Van Gaal. ¿Pero quién se esconde detrás de ese nombre? Ni más ni menos que el primer entrenador que ganó la Copa de Europa con dos equipos distintos, hito que sólo Hitzfeld y Mourinho han conseguido repetir, y uno de los técnicos con más éxito del fútbol europeo. Conozcamos su historia:
Fue siendo entrenador como se labró un nombre en el libro de oro de la historia del fútbol, pero no fue un jugador cualquiera. Comenzó a jugar profesionalmente en 1943 en su país, Austria, cuando éste era uno de los más golpeados por la Segunda Guerra Mundial. En el Rapid de Viena, de su ciudad natal, permanecería hasta 1954 ganando cinco ligas y una copa jugando en el eje de la zaga. Abandonó el club de su vida para emigrar al Racing Club de París, donde continuaría demostrando ser un gran defensa. En Francia jugó dos temporadas hasta que regresó al Rapid para jugar tres años más hasta retirarse. Curiosamente marcó más goles en esos tres años que en la etapa anterior. Vistió, además, la zamarra nacional en 51 ocasiones.

La lucha en el grupo B de la Eurocopa ha finalizado otorgando dos billetes para cuartos a las que partían como favoritas: Croacia y Alemania. Pero mientras que Croacia va de menos a más, los alemanes parecen hacer justo lo contrario. Bien es cierto que hoy han certificado su pase con una victoria por la mínima ante Austria, pero su juego ha dejado tantas o más dudas que en el encuentro frente a los croatas.
Ha sido una lástima que el veteranísimo Ivica Vastic (nada más y nada menos que 38 primaveras suma el austríaco nacido en Croacia) convirtiera en gol un penalti provocado a causa de un estúpido agarrón dentro del área de Lewandowski sobre Prodl cuando el reloj marcaba los dos minutos de prolongación. No porque un servidor esté del lado polaco, sino porque el tanto del goleador del LASK Linz ha empañado la magnífica actuación del guardameta rival, Artur Boruc, providencial hasta ese justo instante.


