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La bofeada ha sido fortísima y recargada por un detalle: el país que ha inventado la contra y ha vivido de ella durante tiempo ha recibido dos goles de ese modo”
Esta mañana ojeando El País me he dado de bruces con un interesantísimo artículo que Gianni Mura escribió para La Repubblica hace unos días y que el rotativo español reproducía hoy por su interés. La frase que he seleccionado creo que simboliza a las claras lo que es el sentir general del seguidor italiano. Los hinchas azurros tienen la amarga sensación de que a su equipo le han humillado utilizando una arma que siempre fue suya. Por eso la derrota ante Holanda duele tanto, más que por el fondo por la pérfida forma. Italia siempre fue Italia, un equipo bien armado atrás, infalible en su zaga y sobrado en lo táctico. Sin embargo, en el desastre de Berna por momentos los de Donadoni se entregaron al caos y la confusión, e incluso perdieron su clásica compostura yéndose al ataque sin orden ni concierto. Y Holanda golpeó con contras letales, basando su juego en la solidez de un doble pivote eficaz y unos mediapuntas desestabilizadores, lo que conllevó a un durísimo varapalo para los campeones del mundo.
Recuerdo que un amigo italiano con el que compartía largas charlas futboleras, me decía que el carácter ganador de los conjuntos de su país estribaba en que las escuadras italianas nunca se ponían nerviosas, se dedicaban a defender su meta, conscientes de que tarde o temprano tendrían una oportunidad para marcar. Y entonces no fallaban. Por eso Italia no fue Italia, porque traicionó su estilo y perdió esa paciencia que la hace única y que en incontables ocasiones le lleva a la victoria aprovechando un nimio córner o un infame despiste del rival.
El lunes quedó patente que en el fútbol la identidad lo es todo y que si la pierdes no eres nada. Holanda machacó a los italianos como los italianos tradicionalmente han machacado a sus contrarios. Eso es frustrante, muy frustrante, aunque lo cierto es que tradicionalmente Italia ha dado sus mejores versiones cuando se ha visto envuelto en la angustia máxima. Por eso, a pesar de que en su delicioso análisis Gianni Mura hable de fin de ciclo, con la actual campeona del mundo nunca podemos decir nunca.