Creo que nunca fue realmente su equipo. Ni los jugadores, la guardia pretoriana de la que se rodeó José Mourinho y con la que forjó el seguramente equipo más competitivo del último lustro en Europa, ni los ejecutivos del Chelsea (léase Peter Kenyon, director general) han apoyado a Avram Grant. Sólo su amistad personal con Abramovich y la realidad de unos buenos resultados le han dado la oportunidad al israelí de entrenar este año en la élite.
Todo acabó este pasado sábado, cuando el club anunció en su página web oficial que Grant dejaba de ser entrenador y que buscaban sustituto. La derrota en Moscú evidentemente ha sido el detonante. Es fútbol ficción saber si John Terry no se resbala lanzando el penalty y lo marca, o si en cualquier partido ya olvidado de la Premier del pasado invierno el Chelsea hubiera ganado en vez de empatado y ahora estuviera celebrando el título doméstico, la decisión hubiera sido otra.

Estaba en Stamford Bridge este miércoles. Estaba en la mente de los jugadores, sobre todo de los pesos pesados y quienes llevan la voz cantante. El triunfo y la gloria, si llega, se lo llevará Avram Grant, el recuerdo y la memoria será para Mourinho, quien de verdad ha fabricado este equipo.
Me refiero a una oportunidad con un club grande, ya que aunque esta temporada estaba realizando un gran papel en el Bolton, no tenía las mismas aspiraciones que tendrá ahora en el Chelsea. Nicolás Anelka 

