Se habla de equipos duros, bien trabajados que empiezan por la parte de atrás. Dicen que los delanteros aseguran partidos pero las defensas campeonatos. En los tiempos del resultadismo en que un equipo debe tener al menos dos torrese en el centro del campo, en que muchos equipos juegan con cinco defensas y donde a veces se utiliza un único delantero mas sólo que Tom Hanks en “Naúfrago” se agradecen apuestas como la realizada este año por el Olympique de Marsella juntando una nómina de delanteros excepcional y haciéndolos jugar juntos en la mayoría de los partidos.
La temporada pasada en el Velodrome disfrutaban posiblemente de la pareja más mortífera de la L1 con Niang y Cissé, una dupla plena de velocidad , potencia y olfato. Con dieciocho y dieciseis goles parecía que los problemas del equipo de Gerets no se encontraban precisamente en su delantera. Sin embargo en Marsella han decidido volver a la élite a golpe de martillo. El fichaje de Ben Arfa que ha supuesto una auténtica bomba en la L1, es en realidad el de un segundo delantero disfrazado de media punta. Uno de los jóvenes más telentosos del país galo que debe abastecer con su último pase a la manada de leones que se desenvuelve apenas unos metros más arriba.



