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	<title>Notas de Fútbol</title>
	<link>http://www.notasdefutbol.com</link>
	<description>Weblog colectivo dedicado al mundo del fútbol y todo lo que le rodea.</description>
	<pubDate>Wed, 19 Mar 2008 10:25:35 GMT</pubDate>
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      <title><![CDATA[Kopa, de Oliver Twist a Napoleón]]></title>
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      <pubDate>Tue, 18 Mar 2008 23:47:17 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image10963 alt=1958-RaymondKopa.jpg src="http://img.notasdefutbol.com/2008/03/1958-RaymondKopa.jpg" />Al otro lado de los Pirineos existe desde hace algunos años el <strong>debate sobre quien merece el cetro del fútbol francés</strong>. Unos se decantan por la parsimonia letal de <strong>Platini</strong> otros por la elegancia hipnótica de <strong>Zidane</strong>. Como siempre al calibrar genios de épocas distintas, el debate queda inconcluso, quien es mejor ¿Rembrand o Botticelli?, ¿Truffaut o Woody Allen ?, ¿Federer o Connors?. Sin embargo admitiendo la esterilidad del debate muchos se olvidan que en la cúspide del fútbol francés había ya un sitio reservado por derecho para uno de los más grandes jugadores que dio el fútbol europeo de la segunda mitad del siglo XX. <strong>Raymond Kopa</strong> contemplará con sonrisa indulgente la polémica generada entre sus sucesores como quien media en una pelea de críos.</p>

	<p>Hijo de inmigrantes polacos, nació el 13 octubre 1931 en Noeux-les-Mines (Francia). La infancia de Kopa se asemeja a la descrita por los libros de Dikens. Trabajó desde los cinco años en una mina de carbón, a los seis años sufrió la amputación del dedo índice de su mano izquierda debido aun accidente en la mina. Pero este Oliver Twist polaco descubrió pronto que sería  el balón y no el pico y la briocha quien le salvase de la miseria. Desde muy pronto destacó por su <strong>dribbling y velocidad endiabladas</strong>. Con dieciocho años dejaba atrás las penalidades y firmaba su primer contrato profesional  en el Angers, de donde marcharía directamente al primer equipo inscrito en  la leyenda del fútbol francés. El Stade de Reims.<a name="more"></a></p>

	<p>En Reims se conjuntaría a principios de los cincuenta un grupo de jugadores maravilloso, nacía el denominado “fútbol champagne” y los Penverne, Jonquet, Glovaki y Henry Michel sentaban las poderosas bases de la primera oleada blue de la historia. Kopa conquitaría tres ligas y daría muestras de un fútbol primoroso. Jugador todoterreno se movía por todos los frentes del ataque, técnico, con un gran regate en corto y  visión de juego pertenecía a esa clase de jugadores de los años cincuenta y sesenta que <strong>hacían de la ubicuidad su don más preciado</strong>. Su corta estatura unida a unas grandes dotes de mando hicieron que la prensa inglesa le adjudicase el calificativo de Napoleón que ya no le abandonaría durante toda su vida.</p>

	<p>En 1956 nacía la Copa de Europa. Un visionario como <strong>Santiago Bernabeu</strong> olfatearía pronto que ahí se encontraba el adn del fútbol europeo y construyó una nueva armada invencible. Napoleón sería reclutado para la empresa. Así <strong>se constituyó la línea de ataque más fascinante de la historia del fútbol</strong>. Matéos, Di Stefano, Rial, Gento, Joseíto, Kopa y Ferenc Puskas, padrenuestro esgrimido por nuestros abuelos cuando se trata de dejar claro que cualquier tiempo pasado fue mejor.</p>

	<p>Situado en la derecha ante tanto excedente de talento &#8220;Koppita&#8221; como lo bautizaría el público del Bernabeu tendría tiempo de participar en las tres primeras Copas de Europa del Madrid. Tras  obtener el balón de bronce en las dos primeras ediciones por detrás de <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/03/13-stanley-matthews-el-hijo-del-barbero-que-gano-el-primer-balon-de-oro">Matthews</a> y Di Stefano, <strong>1958 lo encumbraría al fin como mejor jugador del continente</strong>. Ese mismo años formaba junto a Fontaine una de las mejores parejas del fútbol francés en el mundial de Suecia. El campeonato fue un paseo militar hasta semifinales donde un niño llamado Pelé se encargaría de cortar la cresta a los gallos franceses, kopa sería elegido mejor jugador de aquel mundial.</p>

	<p>Aquello supuso un punto de inflexión para el  flamante balón de oro, rechazó la oferta de renovación de Don Santiago. (Hasta en el Madrid de los años sesenta había choques de egos). Una relación poco fluída con <strong>Di Stefano</strong>, la llegada de <strong>Puskas</strong> unida a la falta de adaptación de su mujer a la vida española motivaban el regreso del “fransua” (como se le bautizaba en el vestuario del Bernabeu) al Reims, donde permanecería hasta su retirada con 36 años. </p>

	<p>Este año Sarkozy le entregaba el rango de Oficial de la Legión de Honor, jamás pudo sospechar este hijo de inmigrantes polacos que alcanzaría cotas tan altas de distinción en su país de acogida. Cuando en los medios franceses leo o escucho el intenso debate entre partidarios de Zidane y Platini, no puedo dejar de pensar lo ingrato que es el olvido con el fútbol en blanco y negro. Los dos astros deben rendir pleitesía a un niño minero que pasó su infancia como Oliver Twist y al que la pelota convirtió en Napoleón.</p>

	<p><object width="425" height="355"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_nzz5M_EFYs&#38;hl=es"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/_nzz5M_EFYs&#38;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"></embed></object></p>

	<p>En NdF | <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/03/13-stanley-matthews-el-hijo-del-barbero-que-gano-el-primer-balon-de-oro">Stanley Matthews, el hijo del barbero que ganó el primer balón de oro</a></p>



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      <title><![CDATA[Stanley Matthews, el hijo del barbero que ganó el primer balón de oro]]></title>
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      <pubDate>Thu, 13 Mar 2008 19:53:15 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image10919 alt=Matthews src="http://img.notasdefutbol.com/2008/03/stanley buena.jpg" />Hubo un tiempo en que el fútbol no se conjugaba con las palabras dinero, merchandising o periodismo. Los jugadores no anunciaban cremas hidratantes o vendían su alma a un patrocinador. Hubo un tiempo en que el olor a hierba recién cortada y a cuero, junto a las apuestas cruzadas eran toda la esencia de este hermoso juego. En las islas, donde empezó todo, el fútbol dirimía la rivalidad entre condados y los jugadores eran a la vez héroes y personajes cercanos con los que tomarse una pinta al acabar el partido. A esta estirpe pertenece <strong>Stanley Matthews</strong>, el <strong>primer balón de oro de la historia</strong>.</p>

	<p>Considerado el mejor jugador inglés de su generación, <strong>su carrera deportiva está marcada por su increíble longevidad</strong>, (estuvo activo hasta los 51 años). La historia de Matthews se forjó en el condado de Stoke on Trent, hijo de un héroe local conocido como “<em>el barbero boxeador</em>” (apodo que conjugaba pasión y profesión), el pequeño Matthews creció dando patadas a pelotas hechas con calcetines. Con quince años ayudaba a su padre en la barbería y trabajaba como albañil hasta que el equipo local el <strong>Stoke City</strong> le ofreció su primer contrato amateur por una libra a la semana. En apenas dos meses la Central League ya estaba convulsionada por el <strong>diabólico regate y la rapidez</strong> de un chico que apenas si tenía edad visitar los pubs de la localidad. <a name="more"></a></p>

	<p>En sólo dos años “los alfareros” como eran conocidos los jugadores del Stoke ascendían a primera división. El  15 de Julio de 1934  el jóven Matthews <strong>ocupaba la banda derecha de la selección inglesa</strong> en un partido frente a Gales. Inglaterra ganaría por 4-0 y Matthews sería amo y señor de aquella banda durante dos décadas. Su dribbling revolucinó el estereotipado fútbol de la época, hasta nuestros días se le considera junto a Gerge Best el mejor regateador de la historia del fútbol inglés. Los años fueros sucediéndose y el Stoke no pasaría de ocupar puestos de mitad de tabla, equipos como el Arsenal o el Sunderland dominaban el campeonato inglés. El 14 de Mayo de 1938 formaba parte del equipo inglés que batió a la Alemania nazi en Berlín, apenas un año después estallaba la segunda guerra mundial y Europa entera ardía en llamas, llegaban años duros para el fútbol.</p>

	<p>La gran guerra paralizó la mayoría de las competiciones y muchos jugadores se alistaron en el ejército. Matthews ingresó en la fuerza aérea como preparador físico. Durante la época, el gobierno inglés desmovilizaba jugadores del ejército para disputar partidos amistosos que levantasen la moral de la población. Manchester United, Arsenal o Blakpool tendrían el privilegio de contar con el genial siete de forma testimonial. </p>

	<p><strong>Al finalizar la contienda, el Blakpool sería quien le contratase</strong> por la cifra record para la época de 11.000 libras. Los “tangerines” de Blakpool perdieron una tras otra tres finales de copa ante el Manchester United y Sunderland, sin embargo la leyenda del juego de Matthews no paraba de agrandarse. Junto a Stan Mortensen, Tommy Lawton, Wilf Mannion y Tom Finney conjuntó una selección inglesa de ensueño, que sin embargo resultó un fiasco en su debut mundialista de 1950 con  derrota incluída frente a España con el gol de Telmo Zarra.</p>

	<p>Ya con 38 años de edad la gloria tantas veces esquiva con el Stoke le haría un guiño, en su enésima final de copa frente al Bolton y con 3-1 en contra en el marcador, Stanley daría el sólo la vuelta al partido para acabar venciendo por 4-3 y dejar para la memoria de los aficionados una final que ha pasado a la posteridad como <strong>“la final de Matthews”</strong>. <strong>En 1956</strong>, la prestigiosa revista France Football creaba <strong>el balón de oro</strong>, un premio destinado a premiar al mejor futbolista del continente europeo, el elegido era un Matthews que a sus 41 años seguía rompiendo cinturas para el Blakpool. Dos genios madridistas como Kopa y Di Stéfano le secundarían. Ese mismo año sería nombrado “Sir” por la corona británica.</p>

	<p>En 1965, y <strong>con 51 años, disputaría su último partido</strong>, un homenaje entre las selecciones de Inglaterra y el resto del mundo. El fútbol vivía su época dorada, y figuras como Eusebio, Kubala, Di Stéfano o Yashin decían adios a Matthews, el hijo del barbero que ganó el primer balón de oro.</p>

	<p>Más información en |<a href="http://www.futbolfactory.futbolweb.net/index.php?ff=historicos&#38;f2=00001&#38;idjugador=49">Futbolfactory</a></p>


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      <title><![CDATA[Tras las huellas de Florian Albert ]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/02/29-tras-las-huellas-de-florian-albert</link>
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      <pubDate>Fri, 29 Feb 2008 19:32:15 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="derecha" id=image10810 alt=Albert src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/Albert.jpg" />El 15 de Julio de 1966, durante el mundial de Inglaterra, el mítico Goodison Park se encontraba lleno hasta rebosar, en el ambiente se palpaba la excitación. Los asistentes se encontraban ante la oportunidad de ver al Brasil de Tostao, Djalma, Garrincha y un jovencísimo genio que había convulsionado las islas en el primer partido, Pelé. La exhibición esperada no sólo no se repitió, al contrario, Brasil fue borrada del campo y derrotada por 3-1. <strong>Un hombre se encargaría de acaparar todo el protagonismo destinado a “O Rey”</strong>, más brasileño que los propios integrantes de la canarinha, <strong>Florian Albert</strong> salía ovacionado del estadio. Era el delantero centro de una Hungría que pasará a la historia. </p>

	<p>Pocos pueden adivinar hoy en este pequeño país centroeuropeo sin hechos futbolísticos relevantes desde hace más de treinta años, la potencia futbolística que representaron en los primeros giros del balón. El tridente formado por <strong>Bene</strong>, <strong>Albert</strong> y <strong>Farkas</strong> infundió miedo en las islas durante las tres semanas que duró el mundial. Antes, en los 50, figuras como Puskas, Bozsic y Kocsis habían cimentado el poder magiar derrotando por primera vez a Inglaterra en casa.<a name="more"></a></p>

	<p>La actuación de Albert en aquel partido, alcanzaría la categoría de sublime y le daría a conocer internacionalmente. Su jugada en el tercer gol fue, en palabras de Garrincha, una de las más bellas que jamás había visto. Pero <strong>la historia de este genial jugador va irremisiblemente unida al Ferencvaros</strong>, que es decir todo dentro del fútbol húngaro. Situado en el distrito número XI de Budapest, las águilas verdes, como son conocidas, han sido los absolutos dominadores del fútbol húngaro desde sus inicios. Entre las leyendas acunadas en el Ullöi figuran Kubala, Szucs o Czibor. </p>

	<p>Todos ellos optaron por cruzar el telón de acero tras la invasión rusa de 1956. Albert por el contrario permaneció en el club desde su debut, con sólo 16 años, en 1958 hasta 1974. En <strong>la segunda mitad de los sesenta llegaría su plenitud</strong>, con cinco ligas y una Copa de Ferias, único título internacional conseguido por un equipo húngaro hasta la fecha. En Budapest tuvieron el privilegio de disfrutar durante más de quince años de uno de las joyas del fútbol de la época.</p>

	<p><strong>Elegante, pausado e inteligente</strong>, contemplar las imágenes de Albert al retirar la capa de polvo, arrojan la evidencia de un gran jugador. Al igual que muchos delanteros centros de la época, como Di Stéfano, se retrasaba para dirigir las operaciones del juego como un mariscal que reflexiona para luego mandar cargar por sorpresa. Su alter ego más fiel era ruso y sólo podía contemplarse sobre una pista de ballet. Apenas un año antes de su Exhibición en Goodison Park, Nureyev ganaba el premio Nijinski, el más prestigioso para un bailarín. El arte hermana las disciplinas más dispares.</p>

	<p>Con Hungría debutó en 1958, y participaría en los mundiales de Chile donde sería el máximo goleador junto a Garrincha y Masopust, e Inglaterra. En la eurocopa de España del 64 lograría el tercer puesto tras caer en semifinales frente a la URSS. <strong>En 1967, France Football</strong> se dignaba por fin a mirar hacia el pequeño rincón húngaro y <strong>le otorgaba el Balón de Oro</strong> por delante de Sir Bobby Charlton. En 1969, se fracturaba un pierna en un partido contra Dinamarca, y el fútbol mundial se perdía al bailarín húngaro que nunca volvería a recuperar su antiguo nivel.</p>

	<p>Han caído los años, Albert vive apartado del mundo en Budapest, Nureyev murió en París hace más de veinte años víctima del sida, y el Ferencvaros agoniza en la liga húngara, al borde de la desaparición, acosado por los problemas financieros. Sin embargo, nunca se olvidará el día en que un genio del Este se puso a bailar e hizo olvidar al mismísimo Pelé.</p>

	<p>En NdF|<a href="http://www.notasdefutbol.com/2007/07/05-el-futbol-y-la-guerra-fria-los-ases-buscan-la-paz">El fútbol y la guerra fría: los ases buscan la paz</a></p>


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      <title><![CDATA[Allan Simonsen, erase un  pequeño demonio a la cal pegado]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/02/19-allan-simonsen-erase-un-pequeno-demonio-a-la-cal-pegado</link>
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      <pubDate>Tue, 19 Feb 2008 01:14:08 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image10708 alt=simonsen src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/simonsen1.jpg" />Siguiendo con la <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/02/14-belanov-recordando-al-cohete-de-odessa">entrada sobre Belanov y la serie de post dedicada a los balones de oro</a>, que pese a ser grandes jugadores han llegado hasta nuestros días con su  recuerdo cubierto de musgo, hablaremos esta semana de <strong>Allan Simonsen</strong>. Un diminuto y genial danés que creció y asombró a Europa junto a un equipo que alcanzaría momentos sublimes, el <strong>Borussia Mönchengladbach</strong>. En el recuerdo quedará como el primer exponente de un pequeño país que ha regalado al fútbol nombres como los hermanos <strong>Laudrup</strong>, <strong>Smeichel</strong> u <strong>Olsen</strong>. Sin duda, un gran jugador.</p>

	<p>Su nombre y procedencia evocan irremediablemente a uno de esos tanques que pueblan el ataque de los equipos nórdicos, capaces de aguantar el balón de espaldas, frente a un toro, y rematar un yunque. Nada más lejos de la realidad, <strong>Simonsen apenas levantaba 1,65 metros del suelo</strong>, <strong>piernas cortas e ingenio descomunal</strong>, esos eran los factores distintivos de este pequeño y escurridizo extremo .<a name="more"></a></p>

	<p>Empezaría a romper cinturas en el modesto Vejle danés, pero pronto la intercesión de uno de los ilustres emigrados daneses en la Bundesliga, Henning Jensen, haría que los responsables del Borussia Mönchengladbach se fijasen en él. Simonsen aterrizaría en el equipo en el momento adecuado. <strong>Los setenta constituyen la eclosión por excelencia del fútbol alemán</strong>. Las gestas de <strong>Beckenbauer</strong> y <strong>Müller</strong>, con el Bayern de Munich y la selección, fueron secundadas por otros equipos memorables como el Hamburgo o el propio Mönchengladbach. Empezaba a construirse el mito teutón que un día acuñase <strong>Lineker </strong>en la célebre frase: &#8220;el fútbol es un deporte de once contra once en el que siempre ganan los alemanes&#8221;.</p>

	<p>En el Borussia, un solista de la categoría de Simonsen encontró por fin bajo, bateria y teclados de nivel para acompañarle. <strong>Stielike</strong>, <strong>Netzer</strong> o <strong>Heynckes</strong>, palabras mayores en la historia del fútbol europeo. En su haber dos copas de la UEFA y el antecedente del extremo vertical y habilidoso que tanto se pondría de moda en los ochenta. En <strong>1977 se alzaba merecidamente con el Balón de Oro</strong> por delante de dos mitos como <strong>Keegan</strong> (que hacía historia en otro equipo alemán como el Hamburgo), y <strong>Michel Platini</strong>.</p>

	<p>La habilidad de Núñez para fichar a los cracks más rutilantes, trasladaban las fintas del pequeño danés <strong>al Camp Nou en 1979</strong>. Junto a él, <strong>Krankl</strong>, <strong>Quini</strong>, <strong>el Lobo Carrasco</strong> o <strong>Schuster</strong>. Simonsen fue de inmediato recibido como un auténtico ídolo por la afición barcelonista que lo bautizó como “Simonet”. Su juego pegado a la cal encandiló al Camp Nou, acostumbrado a salivar cuando veía un extremo de enjundia. <strong>Su periplo como barcelonista fue agridulce</strong>, consiguió la Recopa del 82 pero en la liga se encontró por dos años consecutivos con la mejor Real Sociedad de la historia y la figura imponente de <strong>Arconada</strong>. Apenas tres años después de su llegada, Simonsen dejaba paso al nuevo capricho de Núñez, un chaval procedente de un arrabal de Buenos Aires que había convulsionado la liga argentina, Diego Armando Maradona.</p>

	<p>La carrera del genio danés iniciaba ya su ocaso. Paso efímero por el Charlton y vuelta al hogar con el Vejle. Aún tendría tiempo de ser conservado como reliquia, en una nueva y poderosa generación que surgía de las brumas de Copenhague. La dinamita roja asombraba al mundo, y un imberbe <strong>Michael Laudrup</strong>, tenía el privilegio de ver correr pegado a la cal a la historia viva del fútbol danés.</p>

	<p>Más información| <a href="http://www.futbolfactory.futbolweb.net/index.php?ff=historicos&#38;f2=00001&#38;idjugador=136">Fútbol factory</a></p>


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      <title><![CDATA[Belanov, recordando al cohete de Odessa]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/02/14-belanov-recordando-al-cohete-de-odessa</link>
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      <pubDate>Thu, 14 Feb 2008 21:40:24 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img class="izquierda" id=image10673 alt=Belanov src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/Belanov.jpg" />Hace unos días <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/02/08-premios-de-hojalata">manifestaba mi escepticismo</a> ante la validez de galardones futbolísticos como el balón de oro. Citaba ausencias ilustres y jugadores, que pese a poder presumir de este honor, han sido devorados por el olvido. Entre ellos está <strong>Igor Belanov, el último futbolista soviético en recibir el Balón de Oro</strong> antes de que cayese el telón de acero.</p>

	<p>La historia de Belanov resulta apasionante y absurda a la vez, sobre todo por el año en que tuvo <strong>su momento de gloria: 1986 </strong>, año primero de la era maradoniana. Tan sólo unos meses después de que “el pelusa” regalase un homenaje al fútbol en las tres semanas de lujuría azteca, France Football consideraba que el mejor jugador del mundo era un veloz y semidesconocido delantero del Dinamo de Kiev. <a name="more"></a></p>

	<p><strong>La imposibilidad de otorgar el balón de oro a jugadores no nacidos en Europa</strong> dejaba vía libre al &#8220;cohete de Odessa &#8221;, gracias a una temporada primorosa donde conquistaría la liga rusa y la Recopa, con una de las mejores versiones que ha regalado al fútbol el gigante ucraniano. Una máquina  que destrozó en la final de la Recopa al Atlético de Madrid de Arteche y Cabrera. Dirigidos por el incombustible coronel <strong>Lobanovski</strong>, <strong>Zavarov</strong>, <strong>Blokhin</strong> y Belanov constituyeron un tridente temible para las defensas europeas. El equipo quedó grabado con letras de hielo en el frío Kiev, hasta que diez años después un tal <strong>Shevchenko</strong> recogería el cetro.</p>

	<p>Belanov haría de un partido en concreto, el elemento distintivo respecto a sus compañeros en el ataque del Dínamo. Mundial de México 86, <strong>sus tres goles en el partido loco de octavos frente a Bélgica</strong>, no lograrían el pase a cuartos de Rusia pero servirían para dimensionarlo internacionalmente. El de Odessa no era demasiado fuerte, ni técnico, ni tan siquiera especialmente goleador, (54 goles en 158 partidos con el Dínamo de Kiev), pero disponía de un arma única y letal, <strong>su vertiginoso cambio de ritmo que le valdría el apodo</strong>. En el fútbol de los ochenta, mucho más lento que el actual, Belanov se convertía en determinante cuando había espacios.</p>

	<p>La estancia en la cumbre de Belanov duraría exactamente dos años. Otra cita internacional histórica, redimensionaría de forma cruel su carrera deportiva. <strong>Final de la Eurocopa de Alemania de 1988</strong>, la Rusia del mítico Dassaev se enfrentaba al esplendor tulipán de los milaneses. <strong>Van Breukelen detenía un penalti a Belanov</strong> que pudo cambiar el destino de la final. A partir de ahí, <strong>la carrera de Belanov se precipitó en el abismo</strong>. Relegado al ostracismo durante su aventura occidental en el Borussia Mönchengladbach, vegetaría un par de años en la tercera división alemana.</p>

	<p>Finales de los ochenta, caía el muro de Berlín, fracasaba la perestroika y Gorbachov se hundía arrastrando a la U.R.S.S. Desaparecía el telón de acero y con él una forma de ver el mundo. Mientras, Belanov volvía a su Odessa natal para acabar su carrera deportiva y alimentar sus recuerdos de gloria. <strong>Más de veinte años después, la rueda inmisericorde del tiempo se ha tragado ya al último balón de oro soviético</strong>.</p>



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      <title><![CDATA[Premios de hojalata]]></title>
      <link>http://www.notasdefutbol.com/2008/02/08-premios-de-hojalata</link>
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      <pubDate>Fri, 08 Feb 2008 00:21:23 GMT</pubDate>
      <author>Enrique Vaquerizo</author>
      <description><![CDATA[	<p><img id="image10594" src="http://img.notasdefutbol.com/2008/02/Kanoute.jpg" class="derecha" alt="Kanoute" />“<em>Conseguir el éxito es fácil, lo difícil es merecerlo</em>”<br />
<br />
Esta frase pronunciada por Albert Camus en un momento de lucidez, ejemplifica a la perfección la caprichosa aletoriedad en la concesión de premios en ámbitos como el cine, la literatura, y sobre todo el fútbol. El otro día mi compañero <a href="http://www.notasdefutbol.com/2008/02/03-kanoute-reina-en-africa">Juán Baeza, se hacía eco</a> en un post de la concesión a Kanouté del premio al mejor jugador africano del año. Con excelente estilo defendía el merecimiento del mismo por parte del delantero del Sevilla. Apenas un día después <a href="http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-dijeron-iba-le-daban/dasftb/20080206dasdaiftb_88/Tes">estallaba el escándalo</a>. Según Costa de Marfil, <strong>el galardón habría sido concedido a Drogba</strong>, pero al negarse al acudir a la ceremonia, por estar concentrado con su selección, la Federación Africana le retiró el premio, concediéndoselo al segundo más votado, en este caso Kanouté, y amenazando al marfileño con no volver a concedérselo. </p>

	<p>No se si el premio recibido por Kanouté es justo, Adebayor o Essien, otros de los candidatos, podrían haberlo recibido también con todo merecimiento. En cambio, sí me parece que la concesión del galardón a Drogba es inmerecida, teniendo en cuenta su gris temporada en el Chelsea. Sin embargo, <strong>mi objetivo con este post</strong> no es centrarme en la idoneidad de la elección final, sino <strong>criticar el proceso de concesión de premios futbolísticos no sólo en África sino a nivel mundial</strong>.<a name="more"></a></p>

	<p><strong>Las razones para la elección en este tipo de galardones son ante todo comerciales y publicitarias</strong>, no responden a los méritos desarrollados en el campo. Difícilmente explicable es el hecho de que Drogba haya sido el vencedor durante los últimos tres años, aunque comprensible por el peso publicitario que para el continente Africano puede tener Drogba y su Chelsea, superior al de Kanouté. La todopoderosa multinacional Nike tiene también mucho que decir al respecto. Si alguien se ha hecho acreedor de este premio durante los últimos años, es Essien, máxime después de ser la única estrella que no está fallando en la Copa de África. Sin embargo, <strong>el galardón está vetado para cualquier jugador que no sea delantero</strong>, por ese extraño razonamiento que indica que el mediocentro es una pieza tan despojada de glamour que no puede ser merecedora de tan preciada distinción.</p>

	<p>Si extrapolamos este tipo de injusticias y arbitrariedades al <strong>ámbito europeo, la lista de damnificados no tiene fin</strong>. La absurda bicefalia entre Balón de Oro y FIFA World Placer compite a ver quien roza más los límites del absurdo y la incoherencia. Imperdonable que leyendas como <strong>Roberto Carlos</strong>, <strong>Cafú</strong> o <strong>Dessailly</strong>, no tengan un balón de oro. El olvido de los dos pilares fundamentales del concepto de fútbol moderno como <strong>Baresi</strong> y <strong>Maldini </strong>da una idea de la validez y objetividad de estos premios. </p>

	<p>A cambio, encontramos galardonados que sin desmerecer su nivel como jugadores, no están a la altura de lo que se supone debe ser el mejor jugador del mundo. <strong>Cannavaro</strong>,<strong> Sammer</strong>, <strong>Nedved</strong>, <strong>Owen</strong> o <strong>Belanov</strong>, jalonan esta lista, buenos jugadores, sin duda, pero nombres que pasarán al olvido en apenas un lustro. En ocasiones, cuando no saben a quien otorgarle el premio, reinciden en el del año anterior o tratan de ir de la mano respecto a su gemelo. Así, el Fifa World Player de Figo en el 2001 o el de Cannavaro en 2006, son al menos discutibles.</p>

	<p>Kanouté puede estar orgulloso de su premio o tirarlo a la basura, según le plazca. La satisfacción de la gran temporada realizada con el Sevilla y su espectacular crecimiento como jugador en los últimos años debe ser su alimento. Para las Federaciones infectadas de intereses comerciales, queda el tufo de estos premios de hojalata.</p>

	<p>Vía | <a href="http://www.as.com/futbol/articulo/futbol-dijeron-iba-le-daban/dasftb/20080206dasdaiftb_88/Tes">As</a><br />
En NdF | <a href="http:///www.notasdefutbol.com/2007/12/27-continente-africa-candidatos-a-mejor-futbolista-africano-del-ano">Continente África: candidatos amejor futbolista del año</a></p>


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