Esta semana, el FC Barcelona anunciaba que Luis Enrique no seguirá a cargo del equipo filial a partir de la próxima temporada. El técnico asturiano contaba con dos años más de contrato, pero que podía anular en el caso de que anunciara su marcha antes del 31 de mayo. Muy seguro debe estar de su decisión teniendo en cuenta que todavía le quedaban más de dos meses de margen.
Se trata de una decisión absolutamente lógica, con el único objetivo de prosperar en su carrera en los banquillos. Luis Enrique está llevando a cabo su tercera temporada con el Barça B, y con gran éxito. Tras ascender a Segunda División la temporada pasada, lucha la presente por lograr la mejor clasificación del conjunto filial en su historia —un sexto puesto; ahora mismo es cuarto—. Un objetivo que sirve para endulzar lo que queda de temporada, pero poco más. Su fuerza y poderío como entrenador está limitada en el conjunto blaugrana. Con el filial no puede ascender a Primera, y la posibilidad de coger las riendas del primer equipo es una quimera con Guardiola por delante.

El Real Betis ha apostado por Víctor Fernández como entrenador para sustituir a Antonio Tapia. El técnico zaragozano regresa así al conjunto verdiblanco, al que ya entrenó entre 2002 y 2004, aunque en Primera División. Son muchos aficionados los que le consideran un buen entrenador, debido a su apuesta por un fútbol vistoso. Así consiguió una Recopa con el Zaragoza (con el recordado gol de Nayim) y enamoró a todos con su Celta europeo. Y así le deben retener en la memoria de Heliópolis, donde andan desesperados con la situación y ansían conseguir el retorno a Primera.
Con todo lo que se ha hablado estos días del regreso de Víctor Muñoz al banquillo del Zaragoza bien era de esperar este desenlace. Por eso 

