
Soy de los que piensa que de Giovani dos Santos se ha dicho más de lo que realmente se ha visto. Este verano su nombre irrumpió con fuerza en el panorama futbolístico español, al igual que el de Bojan. Pero mientras que en el caso del español sí se ve a un futbolista con recorrido y que partido tras partido nos va enseñando cositas diferentes, en el del mexicano sólo contemplamos a un chaval con ganas, que las lucha todas pero que ni parte cinturas ni mete goles ni resulta decisivo con su calidad.
A Giovani le han engordado muchos los titulares de prensa. Es así. Desde la distancia, da la sensación, además, que el futbolista se ha creído hasta cierto punto la película. Tiene 18 años pero muestra en ocasiones sobre el campo una arrogancia impropia de su edad. Además, sus formas a la hora de negociar una mejora de contrato con el Barça dejan mucho que desear. Los representantes del jugador presumen de tener muchas ofertas por el joven delantero que todavía no se ha estrenado en Liga, pero a mi me da que van más de farol que de otra cosa. Obviamente en el Camp Nou no se pueden volver locos por un chaval que por el momento no ha hecho nada para que se apueste por él con firmeza.



Si uno se toma la molestia – o el placer, según se mire – de subir a pie hasta el estadio de Montjuïc, donde actualmente disputa sus partidos el Espanyol, desde la Plaza de España de Barcelona, tendrá que subir y subir y cruzar el parque de Montjuïc, en el que habitualmente se ven muchos pericos revoloteando. Un poco más arriba en el previo de los partidos, podemos ver a otros “pericos” velando armas antes del encuentro: son los aficionados del Espanyol, llamados “pericos” o “periquitos” como bien se sabe.

Uno de los mayores impulsores del actual auge de blogs futbolísticos, Martí Perarnau, nos visita con esta entrevista en la que repasamos la actualidad. 




