
Que a falta de dos jornadas para la finalización de Liga no haya, matemáticamente, ningún equipo con las maletas preparadas hacia el subterráneo de Segunda deja claro que si algo hay en la zona baja de la clasificación es igualdad. Ahora resulta que nadie quiere descender. O si no que le pregunten al Espanyol, hace menos de dos meses coqueteando de mala manera con el pozo y en la actualidad, y con seis por disputar, cuatro puntos por encima de la zona peligrosa. O al Racing, que como los pericos tiene virtualmente la salvación a un paso tras vencer al Valladolid gracias al enésimo tanto de Zigic. Los vallisoletanos, al igual que los dos conjuntos mencionados, no tienen, sin embargo, garantizada su permanencia al 100%, aunque sí al 80%.
Porque los que realmente están metidos en la pomada son los seis últimos clasificados. Salvo el Recreativo, ahora colista, todos puntuaron esta jornada. Y los de Huelva no lo hicieron porque se midieron al Numancia, con quién se cambió de posición en la tabla y con el que no lograron empatar por culpa de un error clamoroso del árbitro, que cuando el cronómetro marcaba el 86’ señaló como penalti una falta al borde del área de Bouzón sobre Gorka Brit. Pérez Lasa vio una pena máxima que transformó desde los once metros Barkero para dar un triunfo, pese a lo injusto de la decisión final, merecido para los de Pacheta, que se jugarán sus últimas opciones la próxima jornada ante el Getafe, en un duelo a vida o muerte entre ambos. Los onubenses, aparte de contar con un cabreo monumental, terminan la semana a cinco puntos de lograr el milagro. Casi imposible.


