Es propio que un aficionado acuda al estadio para ver ganar a su equipo. No lo es tanto que cuando acude al estadio y su equipo gana dos a cero, se marche acordándose de lo mal que ha jugado. Y como el fútbol no es lógico, el Recre llegaba al duelo con el Huesca tras perder dos partidos en los que hizo un fútbol de altura, y en éste, que el buen juego le fue esquivo, el fútbol se mostró de su lado para recompensarle. Para compensar. Todo habla en favor de la afición del Recre, una grada exigente al máximo con sus jugadores, pero justa y agradecida como la que más.
Son muchas las dudas que despierta el Recreativo. Tras una pretemporada con muchos movimientos, se marcharon Beto y Nayar, dos máquinas de crear polémica y malestar. Salieron también jugadores como Sisi (Valladolid) y Camuñas (Osasuna), que ya cargaban el ambiente, pero se quedaron otros como Javi Fuego y Colunga, dos de los pilares del equipo. Todos acabaron perdonando a Colunga su actitud infantil, sólo porque todos saben que es un jugador determinante. Ante el Huesca no estuvieron ni él ni Fuego y fueron demasiados los minutos que el fútbol se apagó en el Colombino.


