
Al final se cumplieron los pronósticos. A Argentina la colgaron la medalla de oro antes del campeonato y se hicieron con la final gracias a un solitario gol de Di Maria, jugador del Benfica, de vaselina. De este modo, se tomaron cumplida venganza de la derrota en Atlanta 96, ante una Nigeria actual demasiado mecanizada, sin la clase de la que fue campeona olímpica. Con esta victoria de Argentina, se aumentan a doce el récord de número de partidos consecutivos ganados en unos JJOO a cargo de una selección. ¿Qué significa esto? Que Argentina es quien más se ha tomado en serio esta competición, quien envía un combinado con los mejores jugadores que puede, y que en el intervalo entre 2004 y 2008 han sido los mejores a este nivel sub23, coleccionando los títulos de los juegos de Atenas 2004, Mundial de Holanda 2005 sub 20, Mundial de Canadá 2007 sub 20 y ahora Pekín 2008. Así de simple.
Ya empiezo a pensar que la final de la Eurocopa de Austria y Suiza 2008 jugada por España es una excepción a la regla, por el juego, pero que cumplió las normas no escritas de este tipo de finales en la que uno de los dos contendientes es superior al otro. Argentina esperó, como hizo frente a Paraguay en Atenas, a que la oportunidad se presentase, y una vez conseguida la ventaja, manejar el marcador. El central de Nigeria falló en la presión y Di Maria aprovechó el espacio. En esa jugada se resume la final.




